
La muerte de Aldemar Alfredo Avendaño Carrillo fue inicialmente asociada a una posible conducta suicida. Sin embargo, los hallazgos forenses y el avance de la investigación llevaron a la Fiscalía a tratar el caso como un homicidio. Cinco meses después de los hechos, su esposa, Chirley Mildred Hernández Rojas, funcionaria del CTI, fue capturada y deberá responder ante un juez.
Un caso que desde marzo mantenía abiertos varios interrogantes en Barranquilla acaba de dar un giro judicial. Chirley Mildred Hernández Rojas, investigadora del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía Seccional Atlántico, fue capturada como presunta responsable de la muerte de su esposo, Aldemar Alfredo Avendaño Carrillo, funcionario de la Sala Penal de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Barranquilla.
La detención fue realizada por unidades de la Sijín de la Policía Metropolitana de Barranquilla, en cumplimiento de una orden judicial y deberá ser presentada ante un juez de control de garantías para las audiencias preliminares.
El expediente resulta especialmente llamativo porque Hernández Rojas es funcionaria activa del propio organismo encargado de ejercer la acción penal e investigar los delitos. De acuerdo con la información conocida hasta el momento, se desempeña como investigadora del CTI y estaría adscrita al área de Patrimonio Económico de la Seccional Atlántico.
La detención se produjo hacia las 5:00 de la tarde del martes 25 de agosto, durante un operativo adelantado por agentes de la SIJIN de la Policía Metropolitana de Barranquilla, en coordinación con la Fiscalía 23 Seccional de la Unidad de Vida.
Contra Hernández Rojas había sido expedida una orden de captura por su presunta responsabilidad en los delitos de homicidio en circunstancias de agravación punitiva y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones.
La muerte que inicialmente abrió la hipótesis de un suicidio
Los hechos ocurrieron hacia las 10:05 de la noche del sábado 21 de marzo de 2026, dentro de un apartamento del conjunto residencial Catedral Plaza, ubicado en el barrio Boston, en la localidad Norte-Centro Histórico de Barranquilla.
Aldemar Alfredo Avendaño Carrillo, de 52 años, había llegado aproximadamente una hora antes a su vivienda después de haber estado departiendo y consumiendo licor. Allí se encontraba su familia.
La versión conocida inicialmente por las autoridades indicaba que Hernández Rojas abrió la puerta cuando llegó su esposo hacia las 9:00 de la noche y posteriormente regresó a una habitación mientras Avendaño permanecía en la sala.
Minutos después a las 10:05 se escucharon varias detonaciones.
Cuando llegaron las autoridades encontraron a Avendaño sin vida. Cerca del cuerpo fue localizada una pistola calibre 9 milímetros y cinco vainillas, elementos que hicieron que en las primeras diligencias apareciera entre las hipótesis una posible muerte autoinfligida.
En el lugar también fue encontrada una pistola Bernardelli calibre 9 milímetros, junto con cinco vainillas
Sin embargo, esa primera explicación empezó rápidamente a generar interrogantes.
Las heridas de bala que cambiaron el rumbo de la investigación
Uno de los elementos determinantes fue el examen del cuerpo y la evidencia forense.
Los reportes conocidos indican que Avendaño Carrillo presentaba múltiples heridas producidas por arma de fuego, entre ellas lesiones en el estómago, la región parietal izquierda de la cabeza, el pectoral derecho y el tercio distal del antebrazo izquierdo.
Esos hallazgos llevaron a los investigadores a profundizar en las circunstancias en las que se había producido la muerte.
Ya para el 27 de marzo, menos de una semana después de los hechos, se conoció que la Fiscalía 23 de la Unidad de Vida e Integridad Personal de la Seccional Atlántico estaba manejando el expediente como un posible homicidio y que investigadores de la Sijín recopilaban elementos materiales probatorios para esclarecer lo sucedido.
De esta manera, lo que comenzó bajo una hipótesis que incluía una posible autolesión terminó convertido en una investigación por la presunta muerte violenta de un funcionario judicial.
¿Qué dijo la esposa inicialmente?
Según la información conocida sobre el expediente, Hernández Rojas manifestó inicialmente que su esposo había estado consumiendo bebidas alcohólicas desde horas de la tarde y que aproximadamente a las 9:00 de la noche regresó al apartamento.
Avendaño habría continuado consumiendo cerveza en la sala mientras su esposa y sus hijos permanecían en otra zona de la vivienda.
La mujer sostuvo que posteriormente escuchó varias detonaciones y que, al dirigirse nuevamente hacia la sala, encontró a su esposo sin vida.
Esa versión comenzó a ser contrastada por los investigadores con la escena, las entrevistas, los resultados de Medicina Legal y demás evidencia recopilada durante los meses posteriores.
Tribunal había pedido esclarecer la muerte
El caso también produjo una reacción institucional de la Rama Judicial.
La corporación destacó que el funcionario llevaba 14 años al servicio de la Rama Judicial.
La Sala pidió a la Fiscalía y a los organismos competentes avanzar hasta establecer las responsabilidades y garantizar los derechos a la verdad y la justicia.
La propia Rama Judicial registraba a Aldemar Alfredo Avendaño Carrillo como servidor vinculado a la Secretaría del Tribunal de Justicia y Paz de Barranquilla.
Cinco meses de investigación llevaron hasta la esposa
Durante los meses siguientes, investigadores judiciales avanzaron en entrevistas, análisis forenses y recopilación de elementos materiales probatorios y evidencia física.
La investigación quedó en manos de la Fiscalía 23 Seccional de la Unidad de Vida, que finalmente solicitó una orden de captura contra Hernández Rojas.
La orden habría sido expedida por el Juzgado Primero Penal Municipal con función de control de garantías de Barranquilla.
Paradójicamente, la captura se produjo en inmediaciones del mismo lugar donde ocurrió la muerte: la carrera 45 con calle 53, cuando la funcionaria salía del conjunto residencial Catedral Plaza, ubicado cerca de la Catedral María Reina.
Los delitos que enfrentaría la investigadora del CTI
Tras la captura, Hernández Rojas quedó a disposición de la Fiscalía para ser presentada ante un juez de control de garantías.
De acuerdo con la información conocida sobre las audiencias programadas para este miércoles, la Fiscalía buscará judicializarla como presunta autora material de la muerte de su esposo y le imputaría los delitos de homicidio agravado y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones.
Durante las diligencias, el ente acusador deberá revelar los elementos con los cuales pretende sustentar su hipótesis y explicar por qué considera que la investigadora del CTI estaría vinculada directamente con la muerte del funcionario judicial.
Será el juez quien determine inicialmente la legalidad de la captura y posteriormente conozca la formulación de imputación y una eventual solicitud de medida de aseguramiento.
La captura, por sí sola, no implica una condena. Hernández Rojas conserva la presunción de inocencia mientras no exista una sentencia judicial ejecutoriada en su contra.
¿Quién era Aldemar Alfredo Avendaño?
Avendaño Carrillo tenía 52 años y llevaba una extensa trayectoria dentro de la Rama Judicial.
Ahora, cinco meses después de aquella noche del 21 de marzo, el expediente entra en una nueva fase. La mujer que inicialmente entregó a las autoridades su versión sobre las circunstancias en las que encontró muerto a su esposo tendrá que comparecer ante la justicia como investigada por ese mismo crimen.
Las audiencias permitirán conocer con mayor precisión cuáles fueron los elementos forenses y probatorios que llevaron a la Fiscalía a descartar la hipótesis inicial y solicitar la captura de una de sus propias investigadoras.
Focus Noticias continuará atento al desarrollo de las audiencias y a la decisión que adopte el juez frente a la situación jurídica de Chirley Mildred Hernández Rojas.