Este es el taxista del caso Diana Ospina: antecedentes, investigación y las dudas sobre su papel en el secuestro

La madrugada del 22 de febrero en Bogotá marcó el inicio de un caso que hoy concentra la atención de las autoridades judiciales: el secuestro extorsivo y robo del que fue víctima Diana Ospina y que, según la investigación, habría sido ejecutado por un grupo delincuencial organizado que utilizó al menos dos taxis para perpetrar el crimen.

En el centro de las indagaciones se encuentra Juan Pablo Gómez Cardozo, el conductor del vehículo que recogió a la joven tras salir de un establecimiento nocturno en Chapinero y quien, según registros judiciales, había recuperado su libertad apenas meses antes tras cumplir una condena por hurto agravado.

La madrugada del secuestro

De acuerdo con la reconstrucción de las autoridades, Diana Ospina abordó un taxi de placas ESN170 en la madrugada del 22 de febrero. El vehículo era conducido por Gómez Cardozo, de 20 años. Minutos después de iniciar el trayecto, la víctima notó comportamientos que calificó de extraños.

Según su testimonio ante la Fiscalía, el conductor comenzó a hablar por teléfono en lo que describió como “claves” o frases ambiguas. Poco después, otro taxi apareció en el recorrido. De este descendieron dos hombres que abordaron el vehículo en el que se movilizaba Ospina.

Según el testimonio entregado por Diana Ospina a los investigadores, desde el momento en que abordó el taxi en Chapinero percibió comportamientos inusuales por parte del conductor. Relató que, pocos minutos después de iniciar el trayecto, el joven comenzó a hablar por celular utilizando expresiones que le parecieron “en clave” o difíciles de interpretar, lo que le generó inquietud. De acuerdo con su versión, el vehículo disminuyó la velocidad en varias ocasiones y cambió de ruta sin explicación clara. Minutos más tarde, un segundo taxi se aproximó y de él descendieron dos hombres que se subieron al automóvil donde ella iba. En ese instante, la amenazaron con lo que parecía ser un arma de fuego y la obligaron a inclinar la cabeza y a no mirar a su alrededor.

La víctima señaló que durante el recorrido posterior fue intimidada constantemente mientras los hombres coordinaban movimientos y llamadas. Indicó que la trasladaron por distintos sectores de la ciudad durante varias horas y que, en las primeras etapas del cautiverio, la presión se centró en obligarla a entregar claves bancarias y datos personales. Con el paso de las horas, según su relato, fue llevada a varios puntos donde realizaron retiros de dinero de sus cuentas y, posteriormente, a una vivienda que las autoridades intentan ubicar. Allí permaneció retenida bajo vigilancia hasta que, tras el vaciado de sus cuentas y diversas amenazas, fue liberada, después de un secuestro que se prolongó por cerca de 20 horas.

La joven fue reducida y obligada a mantener la cabeza agachada mientras era amenazada con un arma de fuego. Las autoridades consideran que el hecho corresponde a la modalidad de “paseo millonario”, aunque por la duración del cautiverio y el traslado entre distintos puntos de la ciudad, el caso fue tipificado como secuestro extorsivo agravado.

Un recorrido vigilado por varios taxis

Las cámaras de seguridad y otras evidencias recopiladas por la Fiscalía indican que al menos dos taxis participaron en el operativo criminal. Ambos automotores pertenecen a un mismo propietario, quien aseguró a las autoridades que los vehículos eran arrendados a terceros y que desconocía cualquier actividad delictiva.

Los investigadores establecieron que:

  • El taxi inicial recogió a la víctima en Chapinero.
  • Un segundo taxi siguió el recorrido desde varios kilómetros atrás.
  • En determinados momentos, al menos un tercer vehículo habría actuado como “campanero”, vigilando posibles controles policiales.

La estructura logística sugiere coordinación previa y conocimiento de rutas de escape y tiempos de reacción de las autoridades, lo que refuerza la hipótesis de una sola organización criminal detrás del secuestro.

Las primeras horas del cautiverio

En su declaración, Diana Ospina relató que las primeras horas del secuestro fueron las más agresivas. Los captores la amenazaban constantemente mientras la obligaban a permanecer agachada para evitar que identificara lugares o rostros.

La investigación estableció que la víctima fue llevada inicialmente a un sector de Ciudad Montes, en el sur de Bogotá. Allí, los delincuentes realizaron múltiples retiros de dinero de sus cuentas bancarias. El monto total sustraído se aproxima a los 40 millones de pesos.

Posteriormente, la joven habría sido trasladada a otro punto de la ciudad e incluso entregada temporalmente a otro grupo criminal. El secuestro se prolongó durante aproximadamente 20 horas antes de que fuera liberada.

El testimonio del taxista

Juan Pablo Gómez, foto autoridades
Juan Pablo Gómez Cardozo, taxista -foto autoridades

Tras conocerse el caso, Juan Pablo Gómez Cardozo se presentó voluntariamente ante el Gaula de la Fiscalía acompañado de su abogado. El nombre del taxista fue revelado por el diario El Tiempo. En su versión, aseguró que fue obligado por hombres armados a continuar el recorrido y que actuó bajo amenaza.

El conductor sostuvo que desconocía a los delincuentes y que no participó voluntariamente en el secuestro. Sin embargo, los investigadores evalúan inconsistencias entre su relato y las evidencias recopiladas, especialmente las grabaciones de cámaras y el testimonio de la víctima.

La Fiscalía analiza si su presentación voluntaria responde a una estrategia de defensa o si efectivamente fue forzado a colaborar.

Antecedentes judiciales y condena previa

Uno de los elementos que más ha llamado la atención de los investigadores es el historial judicial del conductor. Gómez Cardozo había sido condenado en 2024 por hurto calificado y lesiones personales, en un caso con similitudes operativas al secuestro de Ospina.

Según la sentencia emitida por un juzgado penal municipal de Bogotá, el entonces conductor aceptó un servicio en el sur de la ciudad en el que varios pasajeros fueron interceptados por hombres armados que subieron al taxi y los despojaron de dinero y pertenencias.

El proceso se originó el 14 de junio de 2024. En ese hecho:

  • Varios sujetos abordaron el taxi con armas cortopunzantes.
  • Amenazaron a los pasajeros y los obligaron a entregar sus pertenencias.
  • El conductor fue detenido junto a otro implicado por una patrulla policial.

Tras aceptar cargos, Gómez Cardozo fue condenado a un año y ocho meses de prisión por hurto agravado. Recuperó la libertad a finales de 2025.

La Fiscalía considera relevante que el modus operandi de ese caso guarda similitudes con el secuestro de Diana Ospina: uso de taxi como escenario del delito, abordaje de cómplices durante el trayecto y coordinación previa.

Además, registros oficiales indican que el joven cuenta con cuatro comparendos de tránsito en otro vehículo tipo taxi en el que también trabajaba.

Aunque el conductor afirma haber sido una víctima más del operativo criminal, los investigadores evalúan varios elementos:

  1. Su antecedente por un delito similar.
  2. La supuesta comunicación en clave antes de la interceptación.
  3. La coincidencia de que los taxis involucrados pertenezcan al mismo propietario.
  4. La logística coordinada del secuestro.

Las autoridades intentan establecer si existió complicidad directa, conocimiento previo del plan o si el conductor actuó bajo coacción real.

Una red criminal en investigación

La Fiscalía ha identificado al menos cinco personas que habrían participado en el secuestro y robo. Sin embargo, las órdenes de captura aún no se han hecho efectivas mientras se consolidan las pruebas.

Entre los avances del caso se encuentran:

  • Identificación de los presuntos autores materiales.
  • Ubicación de una vivienda en Bogotá donde, al parecer, llevan a víctimas para robarlas y retenerlas.
  • Análisis de comunicaciones y movimientos financieros.

Las autoridades buscan determinar si se trata de una estructura dedicada de manera sistemática a los llamados “paseos millonarios” con secuestros prolongados.

Un caso que reabre el debate

El secuestro de Diana Ospina no solo evidenció la operación de redes criminales que utilizan taxis para cometer delitos, sino que también abrió un debate sobre la reincidencia y los procesos de resocialización de personas que recuperan la libertad tras cumplir condenas.

Mientras avanza la investigación, la Fiscalía deberá definir si el conductor fue un actor forzado o una pieza clave dentro de la organización. La decisión dependerá del análisis de pruebas técnicas, testimonios y antecedentes judiciales.

El caso continúa en etapa de recolección de evidencias y podría derivar en nuevas capturas en las próximas semanas, en uno de los expedientes criminales que más atención ha generado recientemente en Bogotá.