Contraloría asume control fiscal integral sobre el Metro de Bogotá y alerta por retrasos que ponen en riesgo su cronograma

El organismo de control detectó un atraso general del 4,46 % en la ejecución de la Primera Línea del Metro de Bogotá y advirtió rezagos mucho mayores en componentes críticos como estaciones, sistemas y espacio público. El contralor general, Jorge Laverde Vargas, ordenó vigilancia permanente sobre el proyecto y designó al vicecontralor Francisco José Chaux para coordinar las acciones de seguimiento.

La Contraloría General de la República anunció este martes que asumirá de manera integral la vigilancia y el control fiscal sobre la Primera Línea del Metro de Bogotá (PLMB), la obra de infraestructura más importante que se ejecuta actualmente en el país, tras detectar retrasos en frentes clave que podrían comprometer el cumplimiento del cronograma previsto para las pruebas operacionales y la entrada en funcionamiento del sistema.

La decisión fue adoptada por el contralor general, Jorge Laverde Vargas, mediante una resolución que faculta al organismo para ejercer competencia prevalente sobre el proyecto, teniendo en cuenta la magnitud de los recursos públicos comprometidos y la relevancia estratégica de la megaobra para la movilidad de la capital.

“La Nación aporta el 67,81 % de la financiación del proyecto y el Distrito el 32,19 % restante. Esto exige una vigilancia fiscal oportuna y rigurosa frente a los riesgos identificados en su ejecución”, señaló la Contraloría al explicar las razones que motivaron la medida.

Atraso general supera el 4 %

De acuerdo con el más reciente análisis técnico realizado por el ente de control, con corte al 31 de agosto de 2026, la ejecución global del Metro de Bogotá alcanzó el 82,33 %, cuando la programación establecía que debía estar en 86,79 %.

La diferencia representa un atraso ponderado del 4,46 %, una cifra que, aunque podría parecer moderada en el balance general, encierra rezagos mucho más significativos en componentes fundamentales para la puesta en marcha del sistema.

Según la evaluación de la Contraloría, los mayores incumplimientos se concentran en:

  • Malla vial y espacio público: atraso del 52,34 %.
  • Estaciones y accesos: atraso del 19,24 %.
  • Sistemas y equipos: atraso del 18,58 %.

Por el contrario, otros componentes como el viaducto y el patio taller mantienen niveles de avance acordes con lo previsto, lo que ha permitido que el atraso global no sea aún más pronunciado.

“Podría ponerse en riesgo la entrada en operación”

El vicecontralor general, Francisco José Chaux, explicó que el principal motivo de preocupación radica en el efecto acumulativo que puedan generar estos retrasos a medida que avanza la construcción.

“Si empezamos a sumar ese 4 %, otro 4 % nos puede poner en riesgo la entrega para septiembre de 2027, en el sentido de que se ponga en funcionamiento, se hagan las pruebas para el Metro de Bogotá. Y si vamos sumando ese atraso ponderado con el paso del tiempo, se puede convertir en un riesgo alto de que efectivamente el Metro no entre en funcionamiento en marzo de 2028”, advirtió el funcionario.

Chaux detalló que los componentes que presentan mayor rezago corresponden precisamente a áreas indispensables para la operación de la futura línea férrea.

En el caso de la malla vial y el espacio público, explicó que se incluyen obras como puentes, vías, andenes y toda la infraestructura complementaria requerida para garantizar el acceso y la integración del sistema con el entorno urbano.

“Cuando hablamos de un atraso superior al 50 %, significa que menos de la mitad de las actividades programadas para ese componente se han ejecutado efectivamente”, precisó.

Seguimiento permanente al proyecto

Como parte de la estrategia de vigilancia reforzada, el contralor general Jorge Laverde Vargas asignó al vicecontralor Francisco José Chaux la coordinación integral de todas las actuaciones derivadas del seguimiento permanente y del ejercicio de la competencia prevalente.

Asimismo, ordenó la conformación de un grupo interno especializado de carácter transitorio que tendrá como misión recopilar información, analizar riesgos, coordinar actuaciones institucionales y apoyar la toma de decisiones relacionadas con el control fiscal del proyecto.

A esta labor se sumará la Dirección de Información, Análisis y Reacción Inmediata (DIARI), que aportará capacidades analíticas y soporte técnico para monitorear permanentemente el avance de las obras.

La resolución ya fue notificada a la Alcaldía de Bogotá, la Empresa Metro de Bogotá y la interventoría del proyecto.

Control sin coadministración

El vicecontralor Chaux enfatizó que la intervención de la Contraloría no implica una participación en la administración de la obra ni en las decisiones constructivas del concesionario, sino un acompañamiento orientado a identificar riesgos y proteger los recursos públicos invertidos.

“Nosotros miraremos los resultados en la gestión, nosotros miraremos qué tanto esfuerzo se llevó a cabo para adelantar las tareas de acuerdo al cronograma. Y efectivamente, esos esfuerzos dependerán del concesionario, más no de la Contraloría. Pero la Contraloría ejercerá sus competencias constitucionales y legales para que el Metro llegue al mejor puerto posible”, afirmó.

El organismo de control insistió en que el objetivo principal de esta decisión es fortalecer la capacidad institucional para anticipar riesgos, verificar el cumplimiento de las obligaciones contractuales y garantizar que los millonarios recursos aportados por la Nación y el Distrito sean ejecutados de manera eficiente.

Con esta medida, la Contraloría pone bajo observación permanente el avance de la Primera Línea del Metro de Bogotá, un proyecto cuya operación comercial continúa prevista para marzo de 2028, aunque ahora bajo la advertencia de que los retrasos detectados deberán corregirse para evitar impactos en el cronograma de entrega y puesta en servicio del sistema.