Condenan a 200 años de prisión al líder de la secta de Shakahola por la muerte de 190 niños en Kenia

Mombasa, Kenia. Un tribunal de Mombasa, Kenia, condenó este viernes 6 de noviembre de 2026 a Paul Nthenge Mackenzie, líder de una secta religiosa, a 200 años de prisión por su responsabilidad en la muerte de 191 personas, entre ellas 190 niños, en uno de los casos de fanatismo religioso más estremecedores de los últimos años.

La sentencia fue emitida por la jueza Diana Kavedza Mochache, quien impuso dos penas consecutivas de 100 años: una por los homicidios cometidos mediante inanición y otra por los asesinatos directos de varias víctimas.

De acuerdo con las investigaciones y las pruebas presentadas durante el juicio, Mackenzie lideraba la iglesia Good News International y convenció a sus seguidores de dejar de consumir alimentos junto con sus hijos, bajo la creencia de que morir de hambre les permitiría llegar al cielo antes del supuesto fin del mundo.

La justicia determinó que las muertes no fueron únicamente consecuencia de los ayunos. Los informes forenses también establecieron que algunas víctimas fallecieron por estrangulamiento, asfixia y golpes. La jueza concluyó que el líder religioso utilizó su autoridad espiritual para manipular y someter a sus seguidores, incluidos menores de edad.

La condena contempla 100 años por 183 homicidios mediante inanición y otros 100 años por ocho homicidios directos. Las penas deberán cumplirse de manera consecutiva, por lo que la sentencia total asciende a 200 años de prisión.

448 cuerpos encontrados y nuevas investigaciones

El caso salió a la luz en abril de 2023, cuando las autoridades comenzaron a descubrir fosas comunes en el bosque de Shakahola, ubicado en el condado de Kilifi, en la costa de Kenia.

Aunque el proceso judicial que terminó con esta condena se concentró en 191 víctimas, las investigaciones permitieron recuperar 448 cuerpos en el bosque, según cifras de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Kenia.

Además, Mackenzie enfrenta otro proceso relacionado con la muerte de 52 personas cuyos cuerpos fueron encontrados en un lugar diferente, en la localidad de Kwa Binzaro. El religioso se ha declarado no culpable en ese expediente.

La magnitud de la tragedia provocó conmoción en Kenia y abrió un debate sobre los controles a las organizaciones religiosas y la responsabilidad de las autoridades frente a las advertencias que se habían presentado sobre las actividades de Mackenzie.

La Fiscalía había solicitado la pena de muerte para el líder religioso, mientras que la jueza finalmente impuso los 200 años de prisión. Otros 28 condenados por su participación en los asesinatos recibieron penas que oscilan entre 10 y 160 años.

La sentencia representa uno de los capítulos judiciales más importantes de la masacre de Shakahola, una tragedia que dejó cientos de víctimas y puso en evidencia las consecuencias mortales de la manipulación religiosa y el fanatismo.