Colombia despide a Plinio Apuleyo Mendoza: muere a los 94 años una de las grandes voces del periodismo y la literatura

El escritor, periodista, diplomático y ensayista falleció este 28 de julio de 2026. Amigo entrañable de Gabriel García Márquez, autor de obras fundamentales de la literatura colombiana y ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, deja un legado que marcó más de siete décadas de la vida intelectual del país.

Bogotá, 28 de julio de 2026. Colombia está de luto. El reconocido escritor, periodista y diplomático Plinio Apuleyo Mendoza falleció este martes a los 94 años de edad, según confirmó su familia a medios nacionales. Hasta el momento no se han revelado oficialmente las causas de su muerte. Su partida pone fin a una de las trayectorias más destacadas e influyentes de la literatura, el periodismo y el pensamiento colombiano del último siglo.

Nacido en Tunja, Boyacá, en 1932, Plinio Apuleyo Mendoza fue una figura central en la vida cultural colombiana y latinoamericana. Su nombre quedó ligado para siempre al de Gabriel García Márquez, con quien compartió amistad, proyectos literarios y largas conversaciones que terminaron convertidas en libros fundamentales para entender la vida y la obra del Nobel colombiano.

Una vida dedicada a las letras y al periodismo

Plinio Apuleyo Mendoza inició muy joven su formación intelectual y posteriormente viajó a Francia para estudiar Ciencias Políticas en la Universidad de La Sorbona, en París, una de las instituciones académicas más prestigiosas de Europa. Aquella experiencia marcaría profundamente su visión del mundo y el desarrollo posterior de su carrera.

Durante su estancia en Francia se desempeñó como primer secretario de la Embajada de Colombia en París, iniciando una carrera diplomática que complementó con su actividad periodística y literaria.

A su regreso al país ingresó a la redacción de El Tiempo, donde desarrolló una intensa actividad periodística. Posteriormente amplió su trabajo a la televisión al dirigir el programa»Personajes», espacio que se convirtió en una referencia para la entrevista y el análisis de figuras relevantes de la vida pública nacional.

Su trabajo periodístico le permitió obtener el prestigioso Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, reconocimiento que recibió junto a sus hermanas y que consolidó su lugar entre los grandes referentes del oficio en Colombia.

El escritor que retrató una época

A lo largo de su carrera publicó novelas, cuentos, ensayos, perfiles periodísticos y textos autobiográficos que reflejaron tanto la realidad colombiana como los grandes debates políticos y culturales de América Latina.

Entre sus obras más importantes figuran:

  • El desertor.
  • Años de fuga.
  • Primeras palabras.
  • La llama y el hielo.
  • Nuestros pintores en París.
  • Aquellos tiempos con Gabo.
  • El olor de la guayaba.

Uno de los hitos de su carrera llegó en 1979, cuando obtuvo el Premio de Novela Plaza & Janés por su obra»Años de fuga», considerada una de las novelas más significativas de su producción literaria.

Su amistad con Gabriel García Márquez

Aunque tuvieron diferencias ideológicas en distintos momentos de sus vidas, Plinio Apuleyo Mendoza y Gabriel García Márquez construyeron una amistad que se prolongó durante décadas.

Esa cercanía dio origen a uno de los libros más importantes sobre el Nobel colombiano:

«El olor de la guayaba» (1982)

La obra reúne largas conversaciones entre ambos escritores y ofrece una mirada íntima a los recuerdos, la infancia, las influencias y el proceso creativo de García Márquez. Con el tiempo se convirtió en una referencia obligada para investigadores, periodistas y lectores interesados en conocer la historia detrás de Cien años de soledad y del universo de Macondo.

Años después publicaría:

«Aquellos tiempos con Gabo» (2002)

En este libro narró episodios poco conocidos de su amistad con García Márquez y reconstruyó vivencias compartidas durante sus años de juventud en Europa y América Latina.

Los ensayos que marcaron el debate político latinoamericano

Más allá de la literatura y el periodismo, Mendoza alcanzó gran notoriedad continental gracias a sus ensayos políticos.

Entre ellos sobresalen:

  • Manual del perfecto idiota latinoamericano.
  • El regreso del idiota.
  • Fabricantes de miseria.

Escritos junto a los intelectuales Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa, estos textos generaron amplios debates en América Latina por sus críticas a los modelos políticos populistas y estatistas de la región.

Sobrevivió a una carta bomba

Uno de los episodios más dramáticos de su vida ocurrió en 1999, cuando fue víctima de un atentado.

Según se conoció en ese momento, recibió una carta bomba atribuida al Ejército de Liberación Nacional (ELN). El artefacto no llegó a explotar, pero el hecho marcó profundamente al escritor y evidenció los riesgos que enfrentaban quienes expresaban posiciones críticas frente a los grupos armados ilegales.

Años después continuó denunciando la violencia y promoviendo el fortalecimiento de las instituciones democráticas en Colombia.

Reacciones tras su fallecimiento

La noticia provocó mensajes de condolencia desde distintos sectores políticos, periodísticos y culturales.

Uno de los primeros en pronunciarse fue el expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien destacó el papel que desempeñó Mendoza en la vida pública nacional.

«Murió Plinio Apuleyo Mendoza, un ser excepcional: el periodista, el escritor, el humanista, el liberal, el crítico, el soldado de la democracia, el defensor de los soldados», escribió el exmandatario en su cuenta de X.

Uribe también agregó:

«Fui deudor de su apoyo durante tantas horas. Patricia, hermanas, familia estimada, siempre gracias».

El adiós a una voz fundamental de Colombia

Con la muerte de Plinio Apuleyo Mendoza desaparece una de las figuras más representativas del periodismo y la literatura colombiana contemporánea.

Durante más de siete décadas fue testigo, narrador y analista de los grandes acontecimientos políticos y culturales de Colombia y América Latina. Su trabajo como periodista, diplomático, ensayista y novelista dejó una huella profunda en varias generaciones de lectores.

Su legado permanecerá en sus libros, en sus columnas, en sus entrevistas y en las memorias de quienes encontraron en su obra una mirada crítica, inteligente y apasionada sobre la historia de Colombia.

Hoy, a los 94 años, se apaga una de las voces más influyentes de la cultura nacional, pero queda viva una obra que seguirá acompañando a los lectores y al periodismo colombiano durante muchas décadas más.