El excanciller Álvaro Leyva Durán publicó este viernes 10 de abril un nuevo comunicado en el que se pronunció sobre el proceso penal que enfrenta por el caso de la licitación de pasaportes y, al mismo tiempo, lanzó duros señalamientos contra el presidente Gustavo Petro. En el texto, Leyva sostuvo que es víctima de una persecución y aseguró que el juicio en su contra sería una retaliación por las denuncias que ha hecho contra el mandatario.
La reacción de Leyva se produjo después de que la Fiscalía radicara ante la Corte Suprema de Justicia un escrito de acusación en su contra por el delito de prevaricato por acción, dentro del expediente relacionado con la licitación 001 de 2023 para la elaboración y entrega de pasaportes. La audiencia de acusación fue fijada para el 23 de abril ante la Sala de Primera Instancia.
Según la acusación divulgada por medios nacionales, la Fiscalía considera que, cuando era canciller, Leyva habría expedido actos administrativos contrarios a la ley para frenar el proceso licitatorio de pasaportes, contrato que tenía por objeto la expedición, almacenamiento y entrega de libretas hasta julio de 2026. El valor del proceso en alrededor de 599.000 millones de pesos, mientras otros mencionan 559.000 millones, diferencia que ha aparecido en la cobertura de distintas etapas del caso.
En su comunicado, Leyva defendió la decisión que tomó en ese proceso y afirmó que actuó para frenar una licitación presuntamente irregular. El excanciller escribió: “La Fiscalía me acusa de prevaricato porque declaré desierta una licitación de pasaportes que, según esa misma institución, estaba basada en un ‘pliego sastre’”. También añadió: “Para el ente acusador, no debí haber cumplido la obligación de aplicar la Constitución que yo mismo ayudé a redactar y, por buscar la igualdad, obré con dolo. El mundo al revés”.
Leyva aseguró que enfrentará el proceso ante la Corte Suprema y dijo que buscará demostrar que sus actuaciones fueron legales. En esa línea, afirmó: “Bienvenido sea el juicio” y agregó que dará “la batalla en la Corte Suprema con toda fortaleza”, al tiempo que expresó confianza en los magistrados y en que podrá demostrar su inocencia con documentos oficiales.
El exministro también dirigió críticas a la gestión posterior del contrato de pasaportes. En el comunicado sostuvo que dejó encaminada “una licitación nueva, limpia y legal” que, según su versión, fue suspendida por su sucesor, Luis Gilberto Murillo. A partir de ello, afirmó que se justificó “otra urgencia manifiesta” que calificó de innecesaria y a la que atribuyó un sobrecosto cercano a 30 mil millones de pesos, además de la contratación de un software por más de 10 mil millones. Hasta el momento, en los resultados consultados no aparece una respuesta de Murillo a estas nuevas afirmaciones.
Más allá del expediente judicial, el documento incluyó nuevas descalificaciones personales y políticas contra el presidente Petro. Leyva aseguró que el mandatario habría “urdido” una “persecución atroz” en su contra y atribuyó esa supuesta retaliación a las denuncias que él mismo ha venido haciendo sobre la conducta del jefe de Estado.
En uno de los apartes más duros, el excanciller escribió: “Hoy siento el orgullo de haber ayudado a desenmascarar al jefe de la mafia que tiene sumida a Colombia en sus horas más oscuras. Asumí como su canciller con la esperanza de un cambio. Pero luego conocí su vida de vicio y decadencia. Tardé en entender su vileza y, seguramente, también en denunciarla”. En otros apartados, volvió a referirse, sin aportar pruebas en el comunicado divulgado, a supuestos episodios de consumo de drogas y alcohol, y a una visita del presidente a un burdel en Lisboa, señalamientos que ya había mencionado en cartas anteriores.
Leyva también hizo referencias al ambiente político y electoral del país. Según los apartes publicados, afirmó que el presidente “intercepta ilegalmente candidatos, busca destruirlos y desde ya pretende tender un manto de duda sobre los escrutinios”, y concluyó que “Colombia se merece un nuevo amanecer”. Esas afirmaciones tampoco aparecieron acompañadas de pruebas en los fragmentos divulgados este viernes.
Hasta el momento de las publicaciones consultadas, el Gobierno nacional no había emitido una respuesta oficial específica a este nuevo comunicado del excanciller.
Texto del comunicado de Álvaro Leyva
Reconstrucción basada en apartes publicados por medios el 10 de abril de 2026
“Hace algún tiempo denuncié en un comunicado público que Gustavo Petro ha urdido contra mí una persecución atroz, como retaliación ante mis denuncias de su cercanía al mundo de la droga, que han llevado a que los Estados Unidos lo tengan hoy arrinconado. Allí advertí que, desde el gobierno, se estaba intrigando para meterme preso y que se atentara contra mi vida.
Ahora, meses después, la Fiscalía me acusa de prevaricato porque declaré desierta una licitación de pasaportes que, según esa misma institución, estaba basada en un ‘pliego sastre’. Para el ente acusador, no debí haber cumplido la obligación de aplicar la Constitución que yo mismo ayudé a redactar y, por buscar la igualdad, obré con dolo. El mundo al revés.
Entiéndase la gravedad: si se acepta esa tesis, el funcionario que declare desierta una licitación porque encuentra un pliego de condiciones inconstitucional o ilegal, se debe ir preso. De manera que, ante semejante cosa, bienvenido sea el juicio. Daré la batalla en la Corte Suprema con toda fortaleza. Porque confío en sus magistrados, porque mi vida ha sido una lucha permanente por Colombia y porque me acompañan la justicia, la razón y el derecho.
La sentencia absolutoria será la consecuencia lógica del proceso en el que probaré, con documentos oficiales y entre otras cosas, lo siguiente: que yo dejé andando una licitación nueva, limpia y legal, que el ministro Luis Gilberto Murillo suspendió. Que así él justificó otra urgencia manifiesta, totalmente innecesaria, y le puso un sobreprecio de casi 30 mil millones de pesos. Y que contrató un software por más de 10 mil millones adicionales, que se embolató. Todo a dedo. Todo turbio. Todo sin control. Así, a la brava, se le abrió la puerta a la debacle de pasaportes hoy.
Hoy siento el orgullo de haber ayudado a desenmascarar al jefe de la mafia que tiene sumida a Colombia en sus horas más oscuras. Asumí como su canciller con la esperanza de un cambio. Pero luego conocí su vida de vicio y decadencia. Tardé en entender su vileza y, seguramente, también en denunciarla. De manera que, fiel a mí mismo y al espíritu de mis mentores, denuncié en varias cartas la degeneración moral, política y personal que le conocí a Gustavo Petro. Y el tiempo me ha dado la razón.
El presidente es un ser infame: la trata de blancas internacional es un azote de las niñas pobres de Colombia y él, en plena visita de Estado, termina de cliente de un burdel en Lisboa; dice ser un adalid de la paz, pero lleno de odio divide violentamente a la sociedad con su retórica trasnochada, clasista y racista; dice combatir el narcotráfico, pero sale a la plaza pública drogado, ebrio de alcohol y sectarismo, a maltratar e insultar contradictores, mientras en los Estados Unidos se investigan sus vínculos con los narcos. Y así, de escándalo en escándalo, no cesa la horrible noche: la patria pisoteada por su propio presidente es hoy objeto de todas las burlas en el exterior.
Petro sabe que el proceso electoral que se avecina se parece al vivido recientemente en Chile. Y, para evitar su mismo resultado, intercepta ilegalmente candidatos, busca destruirlos y desde ya pretende tender un manto de duda sobre los escrutinios. Pero Colombia se merece un nuevo amanecer. Y la izquierda radical, que convertida en la barra brava del presidente le perdona todo, parece condenada al desierto. Habrá que ver si, en el futuro, le perdona también ser el responsable de su posible derrota. Yo, por mi parte, sigo listo para todas las batallas: abrazando siempre la justicia contra la opresión y con el derecho como lanza, escudo y bandera”.


