La Corte Suprema de Justicia concedió una acción de tutela a favor de Osbert Orozco Pérez, luego de establecer que un juzgado había elaborado, con apoyo de inteligencia artificial, un borrador de sentencia condenatoria antes de que concluyera el juicio y sin que las partes hubieran presentado sus alegatos finales.
En su decisión, la Sala de Tutelas concluyó que la actuación vulneró los derechos fundamentales al debido proceso, a la presunción de inocencia y a un juicio imparcial, al evidenciar que el resultado del proceso estaba prácticamente definido antes de agotarse el debate probatorio.
Un fallo anticipado
Según el alto tribunal, cuando la defensa revisó el expediente digital encontró un documento que no correspondía a un simple formato o borrador genérico, sino a una sentencia completa que incluía:
- La transcripción de testimonios de la Fiscalía y de la defensa.
- Una valoración integral de las pruebas.
- Conclusiones expresas sobre la responsabilidad penal del acusado.
- La dosificación de una pena de 18 años de prisión.
- Una parte resolutiva lista para ser firmada.
El documento incluso daba por realizadas audiencias que aún no se habían celebrado y anunciaba como objeto “proferir sentencia condenatoria”, lo que, para la Corte, cerró anticipadamente cualquier posibilidad real de absolución.
Uso indebido de inteligencia artificial
Uno de los aspectos más relevantes del caso fue la constatación de que parte del análisis probatorio había sido elaborado con una herramienta de inteligencia artificial generativa. El tribunal identificó fragmentos con lenguaje y estructura propios de sistemas automatizados, orientados expresamente a sustentar una condena.
Para la Sala, este uso excede los límites permitidos en el ámbito judicial, pues la valoración de pruebas y la motivación de las sentencias son funciones indelegables que exigen razonamiento humano.
“La inteligencia artificial puede ser una herramienta de apoyo, pero no puede sustituir la función jurisdiccional ni transferir la responsabilidad decisoria del juez”, advirtió el fallo.
Presunción de inocencia en riesgo
La Corte subrayó que, mientras no exista una sentencia en firme, el procesado debe ser tratado como inocente. La existencia de un borrador condenatorio previo vació de contenido esa garantía constitucional.
“El juicio pierde su función decisoria y se convierte en un mero ritual”, señaló la providencia, al considerar que la incertidumbre propia del proceso penal había desaparecido.
Además, el conocimiento anticipado del documento por parte de la defensa reforzó un “trato prematuro de culpabilidad”, incompatible con los estándares nacionales e internacionales de derechos humanos.
Dudas sobre la imparcialidad
El tribunal también encontró comprometida la imparcialidad objetiva del juzgado. Desde la perspectiva de un observador razonable, la elaboración de una condena anticipada genera dudas fundadas sobre la neutralidad del juez.
Los hechos ocurrieron en un juzgado penal del circuito de Cali, donde inicialmente se rechazó la recusación presentada por la defensa. Esa decisión fue revocada ahora por la Corte Suprema.
Nuevo juez y llamado de atención
Como consecuencia, el alto tribunal ordenó dejar sin efectos las actuaciones previas y dispuso que otro juez asuma el conocimiento del proceso, aun cuando no haya presenciado directamente la práctica de las pruebas.
Asimismo, exhortó al despacho involucrado a que, en adelante, el uso de herramientas de inteligencia artificial se ajuste estrictamente a los lineamientos éticos, legales y constitucionales vigentes.
Un precedente clave
Expertos en derecho consideran que esta decisión marca un precedente relevante sobre los límites del uso de la tecnología en la justicia colombiana. El fallo deja claro que la modernización judicial no puede comprometer principios esenciales como la imparcialidad, la transparencia y la presunción de inocencia.
Con esta sentencia, la Corte envía un mensaje contundente: la inteligencia artificial puede apoyar, pero nunca reemplazar, el juicio humano en la administración de justicia.


