Cepeda agitó la campaña en Zipaquirá: Reunión Trump Petro, Uribe  y CNE

En un acto político este domingo en Zipaquirá, el candidato del Pacto Histórico Iván Cepeda llevó su campaña a Cundinamarca con un discurso que mezcló agenda internacional y confrontación doméstica. La movilización había sido anunciada desde días atrás por vocerías de su campaña y del petrismo, que convocaron a simpatizantes para recibirlo en la ciudad salinera.

El candidato presidencial Iván Cepeda convocó desde Zipaquirá, Cundinamarca, movilizaciones para este martes 3 de febrero en Bogotá, con el fin de “acompañar” al presidente Petro en su visita a EE. UU. y rechazar el “bloqueo” del CNE a su candidatura y en apoyo del salario mínimo.

Durante su intervención, Cepeda también se refirió de manera directa a la incertidumbre jurídica sobre su participación en la consulta, en manos del Consejo Nacional Electoral. Desde la tarima, lanzó un llamado a sus bases y aliados políticos para respaldar su candidatura. “Lanzo una alerta a todos los activistas, integrantes del Pacto Histórico, aliados y todas las poblaciones que nos respaldan. Haremos lo necesario para derrotar esta arbitrariedad cobarde, con todas nuestras energías. Llamo a que sea elegido en primera vuelta y elijamos una gran bancada en el Congreso de la República”, expresó.

Uno de los ejes del mensaje fue la expectativa por el encuentro del presidente Gustavo Petro con Donald Trump en la Casa Blanca, previsto para el 3 de febrero. La reunión —confirmada públicamente en las últimas semanas— se da en medio de tensiones y debates sobre cooperación antidrogas y el tono de la relación bilateral.

Cepeda arremetió contra el expresidente Álvaro Uribe, un antagonista histórico en su trayectoria pública. Cepeda actúa como víctima en el proceso por presunta manipulación de testigos, un expediente que se reactivó tras la decisión de la Corte Suprema de no investigarlo a él y, en cambio, abrir camino a las actuaciones contra Uribe; años después, el propio Cepeda ha reiterado su condición de víctima en el caso.

El discurso en Zipaquirá llega además, en la antesala de una decisión que puede alterar el ajedrez electoral: el Consejo Nacional Electoral debe definir si Cepeda puede o no figurar en la consulta del 8 de marzo. Medios nacionales han informado que el tribunal estudia si su victoria en la consulta interna de octubre lo habilita para competir de nuevo en marzo, o si debe ir directo a primera vuelta; la determinación se conocería en una sesión extraordinaria en estos días.


Quién es Iván Cepeda

Iván Cepeda Castro es senador, defensor de derechos humanos y una de las figuras más reconocibles de la izquierda colombiana. Su biografía está atravesada por el conflicto: es hijo de Manuel Cepeda Vargas, dirigente del Partido Comunista y de la antigua Unión Patriótica, asesinado en 1994, un hecho que marcó su vida pública y su narrativa política.

Su formación académica y su historia familiar están ligadas al exilio. De acuerdo con perfiles institucionales, estudió filosofía en la Universidad de Sofía, en Bulgaria, tras crecer por fuera del país, y más adelante realizó estudios en derecho internacional humanitario en Francia; su trayectoria posterior se consolidó en el activismo de víctimas y en escenarios legislativos.

En política electoral llegó al Congreso en 2010 y se volvió un rostro habitual de las discusiones sobre memoria, víctimas y paz. En su hoja de vida pública figuran roles de facilitación en procesos de paz: entre 2012 y 2016 en las conversaciones con las FARC-EP y, en años posteriores, en acercamientos con el ELN, además de otras gestiones asociadas a salidas negociadas del conflicto.

Cepeda ganó la consulta del partido

Cepeda fue elegido como candidato presidencial del petrismo en la consulta interna del 26 de octubre de 2025, cuando superó a Carolina Corcho con una ventaja amplia y quedó como la carta de la izquierda para 2026.

Qué propone: el primer bosquejo programático en medios

En sus intervenciones recientes, Cepeda ha puesto el foco en una agenda de “revolución” con énfasis rural y anticorrupción. Medios han recogido que plantea una “revolución agraria” basada en cuatro pilares: garantizar acceso al agua en municipios rurales, asegurar fuentes de energía básicas, mejorar vías terciarias para sacar producción y fortalecer condiciones de productividad agropecuaria; también ha hablado de avanzar en entrega de tierras y de un giro hacia austeridad estatal (incluyendo recortes de privilegios y vigilancia del gasto) para financiar prioridades sociales.