Las detonaciones se registraron horas después de que Delcy Rodríguez jurara como presidenta encargada, en una jornada marcada por la audiencia judicial contra Nicolás Maduro en EE. UU. y nuevas declaraciones de Donald Trump sobre el futuro del país
Una noche de alta tensión se vivió este lunes en Caracas tras reportes de disparos y sobrevuelo de drones en las inmediaciones del Palacio de Miraflores, sede del poder ejecutivo venezolano. Los hechos ocurrieron pocas horas después de que Delcy Rodríguez asumiera como presidenta encargada y de manera paralela a la primera audiencia judicial de Nicolás Maduro ante un tribunal federal en Nueva York. La jornada estuvo además marcada por nuevas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró que su país está “a cargo” de Venezuela y descartó elecciones en el corto plazo.
Disparos y drones en el corazón del poder
Hacia las 7:00 de la noche (hora de Colombia), habitantes del centro de Caracas reportaron ráfagas de disparos en los alrededores del Palacio de Miraflores y el Palacio Blanco. En videos difundidos en redes sociales se escuchan detonaciones mientras se observan drones sobrevolando la zona.
Horas más tarde en un comunicado el Ministerio de Comunicaciones del régimen venezolano indicó:
“Damos la bienvenida a los medios internacionales, como se informó, especificando que lo que sucedió en el centro de Caracas fue causado por drones volando sobre la ciudad sin permiso y disparos de advertencia de la policía; no hubo enfrentamientos, el país está completamente tranquilo”.
Los reportes se produjeron apenas horas después de la juramentación de Delcy Rodríguez ante la Asamblea Nacional, en una ceremonia realizada tras la captura de Maduro. Las autoridades venezolanas no han emitido un pronunciamiento formal sobre los hechos, que están siendo investigados.
El contexto político: Rodríguez asume el mando
Delcy Rodríguez juró como presidenta encargada de Venezuela tras una orden del Tribunal Supremo de Justicia que declaró la “imposibilidad material” de Maduro para ejercer el cargo. En su primer acto oficial, encabezó una sesión del Consejo de Ministros y reiteró, según comunicados oficiales, el compromiso del Gobierno con la “soberanía nacional” y la continuidad institucional.
La tensión en Caracas se produce en medio de incertidumbre sobre el control efectivo del poder, un debate que se intensificó con las declaraciones emitidas desde Washington.
La audiencia en Nueva York
En Estados Unidos avanzaba el proceso judicial contra Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Ambos comparecieron ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, presidido por el juez Alvin K. Hellerstein.
Durante la diligencia, Nicolás Maduro se declaró inocente de los cargos por narcotráfico y delitos relacionados con armas. Según medios estadounidenses, el exmandatario manifestó ante el juez que “sigue siendo el presidente de Venezuela” y que se considera “un prisionero de guerra”. Flores también se declaró inocente.

Los abogados de la pareja informaron que no solicitarán libertad bajo fianza, pero pidieron que sus defendidos reciban la visita del Consulado de Venezuela. Además, señalaron que ambos requieren atención médica por lesiones que, según afirmaron, habrían sufrido durante su captura.
El juez Hellerstein ordenó que Maduro y Flores permanezcan en prisión y fijó una nueva comparecencia para el 17 de marzo a las 11:00 a. m.
Así transcurrió la primera audiencia de Nicolás Maduro ante un juez en Nueva York
La primera comparecencia judicial de Nicolás Maduro ante un tribunal federal de Nueva York estuvo marcada por momentos de tensión, interrupciones y declaraciones del exmandatario venezolano frente a la justicia estadounidense.
De acuerdo con lo ocurrido en sala, Maduro ingresó con la cara en alto y deseó “feliz año nuevo” a quienes se encontraban en el recinto, mientras el tribunal intentaba dar inicio protocolario a la audiencia.
Uno de los primeros intercambios dejó en evidencia el temperamento del acusado. Al ser requerido por el juez Alvin K. Hellerstein para que indicara su nombre, Maduro respondió con una declaración extensa:
“Soy Nicolás Maduro Moro, presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Fui secuestrado en una intervención militar de Estados Unidos. Soy prisionero de guerra y me apego a los Acuerdos de Ginebra”.
La intervención generó confusión en la traducción simultánea. La intérprete mostró dificultades para seguir el ritmo de la respuesta, lo que llevó al magistrado a interrumpir de manera directa:
“Señor, solo le pregunté su nombre. ¿Es usted Nicolás Maduro Flores?”, preguntó el juez.
Maduro corrigió de inmediato, sin moderar el tono:
“No. Soy Nicolás Maduro Moro”.
Durante el resto de la diligencia, el exmandatario se mostró insistente en tomar la palabra. Cuando el juez le consultó cómo se declaraba frente a los cargos, Maduro respondió:
“Soy inocente, no soy culpable. Soy presidente de mi país”.
Ante la pregunta de si conocía sus derechos constitucionales dentro del proceso, Maduro respondió que no. A la consulta de si ya había recibido formalmente la acusación presentada por la Fiscalía, volvió a responder negativamente. Durante ese intercambio, tomó apuntes de manera constante en un bloc amarillo, el cual sostuvo durante toda la audiencia.
En un momento, se dirigió directamente al juez para hacer una solicitud expresa:
“Quiero, juez, que se respeten mis notas. Que no me las quiten”.
Según fuentes periodisticaas que estuvieron presentes en la audiencia estas fueron las palabras pronunciadas por el exmandatario de Venezuela.
Intervención de Cilia Flores y solicitud médica
En la misma audiencia fue presentada su esposa, Cilia Flores, quien también escuchó los cargos en su contra. Al ser consultada por el juez, respondió de manera breve:
“No soy culpable. Soy totalmente inocente”.
Durante su comparecencia, Flores presentaba laceraciones visibles en el rostro y signos de hinchazón cerca del ojo y la frente. Sus abogados solicitaron formalmente al tribunal que se ordenara una revisión médica, petición que quedó registrada en el acta de la audiencia.
Cierre tenso y cruce con el público
Al finalizar la diligencia, cuando Maduro se disponía a abandonar la sala escoltado por agentes federales, se produjo un momento de confrontación. Desde el público, una persona le gritó:
“¡Vas a pagar en nombre de todo el pueblo venezolano, vas a pagar!”.
Maduro se giró brevemente y respondió:
“Yo también soy un hombre de Dios y soy prisionero de guerra”.
Tras ese intercambio, el exmandatario fue retirado del recinto bajo custodia, mientras el juez daba por concluida la audiencia inicial. El tribunal continuará en los próximos días con las decisiones sobre medidas de aseguramiento y el calendario procesal del caso, considerado uno de los más relevantes contra un exjefe de Estado en la historia reciente de la justicia federal estadounidense.
Trump: “Estamos a cargo”
En paralelo, el presidente Donald Trump concedió una entrevista a NBC News en la que aseguró que Estados Unidos está “a cargo” de Venezuela. Al ser consultado sobre quién ejerce realmente el control del país, respondió de forma directa: “Yo”.
Trump explicó que su administración está actuando a través de un equipo que incluye al secretario de Estado Marco Rubio, al secretario de Defensa Pete Hegseth, al subdirector de gabinete Stephen Miller y al vicepresidente J.D. Vance. No obstante, insistió en que la decisión final recae en él.
En declaraciones a NBC News, el presidente Donald Trump aseguró que la coordinación de la transición en Venezuela estará a cargo de un equipo de alto nivel de su administración quienes serán los responsables de articular las acciones políticas, diplomáticas y de seguridad relacionadas con el proceso de transición venezolana.
Trump añadió que, en ese contexto, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, estaría colaborando con las autoridades estadounidenses. “Tengo la sensación de que está cooperando. Necesitan ayuda. Y tengo la sensación de que (Rodríguez) ama a su país y quiere que su país sobreviva”, afirmó el mandatario, al subrayar que, desde la perspectiva de Washington, existe disposición para avanzar en un proceso coordinado mientras se definen los próximos pasos institucionales en el país sudamericano.
Sin elecciones en el corto plazo
El mandatario estadounidense también descartó la convocatoria de elecciones en Venezuela en el corto plazo. Según dijo, la prioridad es “arreglar el país” antes de permitir una votación.
“Primero tenemos que arreglar el país. No se pueden celebrar elecciones. Es imposible que la gente vote”, afirmó Trump, al señalar que el proceso de estabilización tomará tiempo.
Estas declaraciones se conocen luego de que Trump diera señales de no respaldar una transición inmediata encabezada por sectores de la oposición venezolana, lo que ha generado reacciones encontradas dentro y fuera del país.
Delcy Rodriguez juró ante su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea
En el reacomodo institucional posterior a la captura de Nicolás Maduro, una figura concentra buena parte del control político de la nueva administración: Jorge Rodríguez. Psiquiatra de profesión y presidente de la Asamblea Nacional desde 2021, Rodríguez es el hermano mayor de la presidenta interina Delcy Rodríguez y, desde el Legislativo, ejerce un papel central en la conducción política del país, en un esquema comparable al control que mantiene Vladimir Padrino López sobre las Fuerzas Armadas desde el Ministerio de Defensa.
Lo más reciente es su designación como jefe de una comisión creada por la presidenta interina con un mandato simbólico: impulsar gestiones orientadas a la liberación de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. El nombramiento refuerza el peso específico de Rodríguez dentro del nuevo entramado de poder y lo sitúa como interlocutor político de primer orden en un contexto de alta presión interna y externa.
Jorge Jesús Rodríguez Gómez, de 60 años, nació en 1965 en Barquisimeto, al oeste de Caracas. Su trayectoria política está marcada por una historia familiar ligada a la izquierda radical venezolana. Es hijo de Jorge Antonio Rodríguez, fundador del partido marxista Liga Socialista, quien murió en 1976 tras ser torturado por los servicios de inteligencia durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, en medio de un caso que lo vinculó al secuestro del empresario estadounidense William Frank Niehous. Tenía 34 años. Años después, Delcy Rodríguez resumiría ese episodio con una frase que marcó a la familia: “La revolución bolivariana fue nuestra venganza personal”.
Formado como psiquiatra, Jorge Rodríguez se destacó desde joven en movimientos estudiantiles de izquierda. Su carrera institucional se consolidó con la Alcaldía de Caracas (2008–2017) y continuó con cargos de ministro y diputado. Desde 2021, preside la Asamblea Nacional, un puesto clave que le permite articular mayorías, controlar la agenda legislativa y ejercer influencia directa sobre la administración en un escenario de transición.
En el actual contexto, su rol como jefe del Parlamento y operador político lo convierte en una pieza decisiva para la gobernabilidad: mientras el poder militar permanece bajo la órbita del Ministerio de Defensa, la palanca política se activa desde la Asamblea Nacional. La combinación de ambos ejes —Legislativo y Fuerza Armada— perfila el mapa de poder de la etapa que se abre, con Jorge Rodríguez como uno de sus principales arquitectos.
Una jornada clave para Venezuela
Los disparos cerca de Miraflores, la comparecencia judicial de Maduro en Nueva York y las afirmaciones del presidente estadounidense configuran una de las jornadas más tensas para Venezuela en los últimos años. Mientras en Caracas persisten interrogantes sobre la seguridad y el control institucional, en Washington se consolida un discurso de intervención prolongada, y en los tribunales estadounidenses avanza un proceso judicial de alto impacto internacional.
Las autoridades venezolanas y estadounidenses no han emitido aún información adicional sobre los hechos de seguridad en Caracas, mientras se mantiene el seguimiento minuto a minuto de una crisis que sigue evolucionando.


