Más de 1.200 integrantes de la Fuerza Pública fueron desplegados desde la madrugada de este jueves en seis comunas, 15 barrios y 24 microterritorios de Cali. El presidente Abelardo de la Espriella acompañó personalmente allanamientos y capturas en sectores como El Calvario, San Pascual y Sucre. El alcalde Alejandro Eder aseguró que los caleños llevaban más de 50 años esperando una intervención de esta magnitud en algunas de las denominadas “ollas” del centro de la ciudad.
CALI — Con un despliegue de policías y militares por las calles del centro y el oriente de Cali, allanamientos simultáneos, sobrevuelos y decenas de órdenes de captura, el Gobierno puso en marcha este jueves 24 de septiembre la denominada Operación IRON, una ofensiva contra estructuras vinculadas, según las autoridades, con el microtráfico, la extorsión, los homicidios y otras economías ilegales.
La operación tuvo una característica poco habitual: el propio presidente Abelardo de la Espriella acompañó durante la madrugada a la Fuerza Pública, recorrió algunas de las zonas intervenidas y estuvo presente durante procedimientos de captura.
El mandatario estuvo acompañado por el alcalde de Cali, Alejandro Eder; la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro; altos mandos de la Policía y el Ejército y autoridades judiciales.
La intervención comenzó alrededor de las 2:00 de la madrugada, según la Alcaldía, y movilizó a aproximadamente 1.200 uniformados.
La operación abarcó seis comunas, 15 barrios y 24 microterritorios considerados prioritarios por las autoridades.
El componente judicial incluyó 101 diligencias de registro y allanamiento y 83 órdenes de captura. Durante las primeras horas las autoridades reportaron, además, incautaciones de armas, estupefacientes y mercancía ilegal.
El presidente recorrió las calles durante la madrugada
De la Espriella permaneció durante varias horas junto a policías y militares.
Imágenes divulgadas durante la mañana muestran al jefe de Estado caminando por diferentes calles, ingresando a sectores intervenidos y acompañando algunos procedimientos.
El mandatario apareció además con un arma de fuego visible en su cintura mientras recorría las zonas donde se desarrollaba la operación.
“Estuve durante toda la madrugada acompañando a nuestras autoridades en el corazón de la ciudad y, a esta hora, la operación aún no termina”, señaló De la Espriella.
El presidente aseguró que uno de los principales objetivos es recuperar sectores del centro que durante años han estado afectados por mercados ilegales.
“Estamos recuperando el centro cuadra por cuadra, interviniendo edificaciones, casas y terrenos que deben estar al servicio de los caleños y jamás bajo el control de estructuras criminales”, afirmó.
“Vamos a liberar a Cali”
Durante el recorrido, De la Espriella aseguró que la ofensiva no se limitará a las capturas realizadas durante esta primera jornada.
El mandatario afirmó que la intención es intervenir las estructuras que manejan puntos de venta de drogas, extorsiones y otras actividades ilegales.
“Vamos a recuperar el centro de Cali, que está tomado por las ollas que venden la droga con la que se envenena a nuestros niños y jóvenes, por los extorsionistas que acaban con los sueños de nuestros comerciantes”, manifestó.
En otro momento de la operación aseguró:
“Hoy los vamos a derrotar y vamos a liberar a gran parte de Cali de ese flagelo del crimen organizado”.
Durante uno de los procedimientos, las autoridades capturaron a un hombre señalado de actividades delictivas. El presidente se acercó y le manifestó:
“Bienvenido a la Patria Milagro”.
Eder: “Llevamos más de 50 años esperando este momento”
El alcalde Alejandro Eder acompañó al presidente durante la intervención de sectores como El Calvario, San Pascual y Sucre, ubicados en el centro de Cali.
Eder explicó que allí funcionan desde hace décadas puntos asociados con diferentes actividades ilegales.
“Aquí está, señor presidente, la zona del Calvario, de San Pascual y de Sucre; esto es conocido en Cali como la olla, queda en el centro de la ciudad”, explicó el alcalde.
Eder llamó particularmente la atención sobre la ubicación estratégica del sector.
“Dentro de este sector quedan la Fiscalía, las altas cortes, la estación de Policía, la Gobernación del Valle del Cauca; hasta la Alcaldía queda cerca de aquí. No es aceptable que haya este nido de ilegalidad en todo el corazón de Cali”, agregó.
Posteriormente le dijo al presidente:
“Llevamos más de 50 años, señor presidente, eso es lo que llevamos los caleños esperando este momento”.
De la Espriella respondió:
“Ya se acabó esa olla”.
Y añadió que su Gobierno buscará “combatir el crimen en todas sus manifestaciones” y recuperar esos territorios.
¿Qué es la Operación IRON?
La Operación IRON es una intervención policial, militar y judicial de gran escala que busca concentrar capacidades de inteligencia, investigación criminal y control territorial en sectores identificados por las autoridades como puntos de operación de organizaciones delincuenciales.
En Cali constituye además la puesta en marcha de los denominados Bloques de Seguridad Urbana y Defensa, una estrategia anunciada por De la Espriella desde antes de asumir la Presidencia.
La intención del Gobierno es implementar el modelo inicialmente en las principales ciudades del país.
En el caso de Cali, la estrategia combina Policía, Ejército, Fiscalía, autoridades nacionales, departamentales y municipales, con información de inteligencia y órdenes judiciales dirigidas contra personas previamente identificadas dentro de investigaciones criminales.
La operación de este jueves no surgió de manera improvisada. De acuerdo con la Alcaldía, comenzó a prepararse desde la primera reunión entre Eder y De la Espriella, realizada en Barranquilla el 4 de agosto de 2026, tres días antes de la posesión presidencial.
¿Por qué Cali?
Cali enfrenta desde hace años un complejo escenario en el que confluyen delincuencia común organizada, pandillas, redes de microtráfico y estructuras armadas que tienen presencia o influencia en el suroccidente del país.
Las propias autoridades municipales reconocen que el homicidio sigue siendo el principal desafío de seguridad de la ciudad.
Entre enero y junio de 2026 se registraron 544 homicidios, frente a 496 durante el mismo periodo de 2025, lo que representó un incremento del 10 %.
Al mismo tiempo, las autoridades realizaron 3.913 capturas, un 16 % más que durante el primer semestre del año anterior, y decomisaron 2.264 kilogramos de estupefacientes.
Otros delitos presentaron reducciones: el hurto a personas cayó 26 %; a establecimientos comerciales, 37 %; a residencias, 17 %; a automotores, 22 %, y el hurto de celulares disminuyó 34 %.
Más de 100 estructuras delincuenciales identificadas
El problema de Cali no está concentrado en una única organización.
El secretario de Seguridad y Justicia, Javier Garcés, informó en julio que las autoridades tenían identificadas aproximadamente 109 bandas delincuenciales con operación en diferentes sectores de la ciudad.
La Policía Metropolitana también ha señalado la existencia de cerca de 83 pandillas, integradas por más de mil jóvenes, además de estructuras de delincuencia organizada dedicadas a controlar mercados ilegales y territorios.
Las disputas por microtráfico, extorsiones y otras rentas criminales están entre los factores que las autoridades relacionan con una parte importante de la violencia homicida.
Disidencias y estructuras armadas alrededor de Cali
A la delincuencia urbana se suma un problema regional.
En el Valle del Cauca y el norte del Cauca tienen presencia diferentes estructuras armadas que pueden incidir sobre las dinámicas de seguridad de Cali y sus municipios vecinos.
Entre ellas está el Frente 57 Jaime Martínez, perteneciente a las disidencias asociadas a alias ‘Iván Mordisco’, cuya presencia preocupa especialmente en Jamundí y otros sectores del departamento.
Un día antes de la Operación IRON, las autoridades reportaron la captura en Calima El Darién de tres presuntos integrantes de la Jaime Martínez señalados de extorsionar a habitantes de la zona. Según Policía y Ejército, también eran investigados por secuestros, homicidios selectivos y desplazamientos.
La gobernadora Dilian Francisca Toro confirmó que Jamundí será uno de los municipios que recibirá especial atención por la presencia de esa estructura y por el crecimiento de cultivos de coca.
Otros reportes oficiales y análisis de seguridad han advertido históricamente presencia o influencia regional de estructuras como el ELN, Clan del Golfo y diferentes facciones surgidas de las antiguas FARC, además de redes locales. La naturaleza, presencia y alianzas de estos grupos puede variar entre Cali, Buenaventura, Jamundí y otras zonas del departamento.
Shottas y Espartanos: el otro foco está en Buenaventura
En el panorama de seguridad del Valle también aparecen Los Shottas y Los Espartanos, dos organizaciones surgidas de divisiones de estructuras criminales de Buenaventura.
Sin embargo, es importante diferenciarlas de las bandas directamente intervenidas este jueves en Cali.
Ambas organizaciones tienen su principal escenario de operación en Buenaventura, donde durante años han disputado territorios y economías relacionadas con narcotráfico, microtráfico y extorsión.
Análisis del Sistema de Análisis de Grupos Armados de Naciones Unidas han documentado además relaciones variables de esas estructuras con organizaciones armadas de mayor alcance.
Microtráfico y extorsión, objetivos centrales
En Cali, el objetivo inmediato de IRON está especialmente concentrado en redes urbanas.
La Alcaldía señaló que los 1.200 integrantes de la Fuerza Pública fueron desplegados con el propósito de recuperar sectores afectados por microtráfico y extorsión.
El presidente aseguró que los inmuebles intervenidos deben regresar al uso ciudadano.
“Cada resultado significa recuperar espacios donde los ciudadanos tienen derecho a trabajar, transitar y vivir con tranquilidad”, señaló.
Para De la Espriella, el principal resultado que busca la operación va más allá del número de detenidos.
“Para mí hay una conquista todavía más importante: devolverles a los caleños el centro de su ciudad. El centro les pertenece a los comerciantes que madrugan a levantar sus negocios, a las familias, a los trabajadores y a todos los ciudadanos que quieren recorrer sus calles sin miedo”, afirmó.
La operación se extenderá por el Valle
IRON no terminará en Cali.
La gobernadora Dilian Francisca Toro confirmó que se preparan operaciones similares en otros municipios del departamento.
“Cuando el Estado trabaja unido, cuando tenemos al presidente de la República aquí, acompañando, dirigiendo y tomando decisiones junto con las autoridades territoriales, el desafío de recuperar la seguridad no se enfrenta en soledad”, afirmó Toro.
La mandataria aseguró que la prioridad será recuperar control territorial y atacar organizaciones dedicadas al narcotráfico, extorsión y homicidios.
El alcalde Eder también anunció que la intervención de este jueves será apenas la primera de varias operaciones.
83 órdenes de captura y 101 allanamientos
El balance definitivo todavía está en construcción porque la operación continuaba desarrollándose durante la mañana y parte de la tarde de este jueves.
La planeación contempló 83 órdenes de captura y 101 diligencias de allanamiento, y los primeros reportes hablaban de más de 80 capturas, además de incautaciones de armas, drogas y mercancía ilegal.
Las autoridades deberán precisar posteriormente cuántas de las 83 órdenes fueron efectivamente materializadas, cuántas personas adicionales fueron capturadas en flagrancia, qué organizaciones fueron impactadas y qué elementos fueron incautados.
Por ahora, la Operación IRON representa una de las intervenciones urbanas de seguridad de mayor tamaño realizadas durante las primeras semanas del gobierno De la Espriella y marca el inicio de su estrategia de Bloques de Seguridad Urbana, con Cali como primera ciudad para su implementación.
El Gobierno y las autoridades locales sostienen que las operaciones continuarán con el propósito de recuperar sectores bajo influencia de economías ilegales; sus resultados a mediano plazo dependerán de la judicialización de los capturados y de la capacidad institucional para mantener presencia y control en las zonas intervenidas una vez termine el despliegue extraordinario.