Nicolás Maduro aterrizó en Nueva York bajo custodia de EE. UU. para enfrentar cargos federales por narcotráfico y narcoterrorismo

El avión que trasladó bajo custodia estadounidense a Nicolás Maduro aterrizó este sábado en el estado de Nueva York.

La aeronave, un Boeing 757 operado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, tocó pista en el aeropuerto internacional Stewart, al norte de la ciudad de Nueva York, donde agentes federales aseguraron el procedimiento previo a su traslado a un centro de reclusión federal.

Maduro será recluido en el Metropolitan Detention Center (MDC), una prisión federal ubicada en Brooklyn, mientras se define la fecha de su primera comparecencia ante un juez federal. En el mismo vuelo viajaba su esposa, Cilia Flores, quien también quedó bajo custodia de las autoridades estadounidenses.

La llegada de Maduro a suelo estadounidense ocurre tras su captura en Caracas, en una operación ejecutada horas antes y confirmada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró públicamente que el destino final de los detenidos sería Nueva York. “Serán llevados a Nueva York”, afirmó el mandatario en declaraciones televisivas, al referirse a los pasos posteriores a la detención.

Vestido con una chaqueta azul oscura, Nicolás Maduro descendió del avión bajo un estricto dispositivo de seguridad, visiblemente rodeado por un amplio anillo de custodia. Su caminar era lento y dificultoso, con pasos cortos y pausados, mientras avanzaba escoltado por más de 50 policías federales que formaban un cerco cerrado a su alrededor. La escena reflejaba un control total del procedimiento: agentes a cada lado, al frente y en retaguardia, atentos a cada movimiento durante el traslado en la pista del aeropuerto.

El aterrizaje se produjo y la aeronave permaneció en tierra por más de 40 minutos antes de que se abrieran las compuertas. Solo entonces se le vio bajar, caminando despacio, sin levantar la mirada y manteniendo una postura rígida, mientras los agentes coordinaban el desplazamiento hacia las instalaciones aeroportuarias.

Trump calificó el operativo como una acción de alta complejidad, planeada durante varios meses. Según explicó, el procedimiento se ejecutó sin bajas entre las fuerzas estadounidenses. “Que no hayamos tenido ningún muerto fue increíble”, sostuvo el presidente, al destacar el nivel de coordinación militar y de inteligencia desplegado.

En la misma línea, el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, detalló que la misión involucró a más de 150 aeronaves distribuidas en distintos puntos del hemisferio. “Fueron meses de trabajo de nuestros colegas de los servicios de inteligencia”, explicó el alto mando militar, al señalar que se recopilaron datos sobre los movimientos y rutinas de Maduro antes de ejecutar la operación.
“Observamos, esperamos, nos preparamos”, añadió durante una rueda de prensa.

Trump relató además que siguió la operación en tiempo real. “La vi, literalmente, como si estuviera viendo un programa de televisión”, dijo en una entrevista con Fox News, al describir el despliegue aéreo y el movimiento de fuerzas especiales que permitió la captura y evacuación del exmandatario venezolano.

Mientras tanto, desde Caracas, la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez aseguró que Maduro continúa siendo el jefe de Estado y exigió su liberación inmediata. “Único presidente de Venezuela, el presidente Nicolás Maduro”, afirmó durante una reunión del Consejo de Defensa de la Nación transmitida por cadena nacional, dejando en evidencia la tensión política que rodea el caso.

Con Maduro ya en territorio estadounidense, el expediente abandona el plano político y militar para entrar de lleno en la órbita judicial. El proceso es liderado por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, que desde 2020 lo acusa formalmente de liderar una estructura criminal transnacional dedicada al narcotráfico, el narcoterrorismo y el uso de armas de guerra, en alianza con organizaciones armadas y carteles internacionales.

El expediente judicial: una conspiración de más de 25 años

Según la acusación sustitutiva hecha pública este sábado, el gran jurado concluyó que, desde al menos 1999 hasta 2025, Maduro habría utilizado cada cargo público que ocupó —diputado, canciller, vicepresidente y presidente— para facilitar el envío de toneladas de cocaína hacia Estados Unidos, proteger rutas del narcotráfico y garantizar impunidad a organizaciones criminales aliadas.

El documento judicial sostiene que el exmandatario se ubicó en la cúspide de una estructura conocida como el “Cartel de los Soles”, integrada, según la Fiscalía, por altos mandos militares y funcionarios del Estado venezolano, quienes habrían coordinado operaciones de tráfico de drogas a gran escala y brindado apoyo logístico y armado a organizaciones armadas ilegales.

La Fiscalía describe esta presunta conspiración como una empresa criminal sostenida durante más de dos décadas, con impacto directo en la seguridad regional y en el flujo de drogas hacia territorio estadounidense.

Los cargos que enfrentará Maduro en Nueva York

El indictment presentado ante la corte federal de Manhattan incluye cuatro cargos principales:

  1. Conspiración de narcoterrorismo, por financiar y colaborar con organizaciones terroristas mediante el tráfico de cocaína.
  2. Conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, en cantidades superiores a cinco kilogramos de manera sistemática.
  3. Uso y posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos en relación con delitos de narcotráfico.
  4. Conspiración para poseer armas de guerra, incluyendo armas automáticas y explosivos, en apoyo a la actividad criminal.

Además de las penas privativas de la libertad que podrían derivarse de una eventual condena, la Fiscalía solicitó el decomiso de bienes, activos financieros, propiedades y cualquier recurso obtenido directa o indirectamente de las actividades ilícitas atribuidas al exmandatario.

En las próximas horas, un juez federal definirá las condiciones iniciales de reclusión y el calendario procesal del caso. La primera audiencia marcará el inicio formal de un juicio que será seguido de cerca por gobiernos, organismos internacionales y la comunidad jurídica, debido a sus profundas implicaciones políticas, judiciales y regionales.