Nueva York. Nicolás Maduro volvió a comparecer ante la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York en una segunda audiencia que dejó una imagen distinta a la de enero: menos desafiante, más delgado y mucho más contenido. El exgobernante venezolano y su esposa, Cilia Flores, llegaron con uniformes carcelarios beige para una diligencia centrada no tanto en el fondo de la acusación, sino en una pelea crucial para el futuro del proceso: quién y cómo pagará su defensa. El juez Alvin Hellerstein se negó a desestimar el caso, pero al mismo tiempo cuestionó la postura del Gobierno de Estados Unidos frente al bloqueo de fondos venezolanos para costear a los abogados.
Un Maduro distinto: más delgado y menos efusivo
La escena dentro de la sala contrastó con la primera comparecencia de Maduro, cuando, recién trasladado a Nueva York tras su captura del 3 de enero, saludó varias veces con un llamativo “Happy New Year” y se presentó como “prisionero de guerra”. Esta vez, según asistentes y crónicas de prensa, se le vio más reservado. llegó menos elocuente y saludó a su abogado con un breve “Good morning, ¿cómo estás?” antes de sentarse y ponerse los audífonos para escuchar la traducción al español.
El punto central de la audiencia fue el financiamiento de la defensa. Barry Pollack, abogado de Maduro, y Mark Donnelly, abogado de Flores, sostienen que la decisión de Washington de impedir el uso de recursos del Estado venezolano vulnera el derecho constitucional de sus clientes a escoger abogado. La defensa pidió dos cosas: que se permita pagar los honorarios con fondos venezolanos o, si eso no ocurre, que se tumbe la causa. El juez fue claro en que no va a desestimar el caso por ahora, aunque dejó abierta la discusión sobre el dinero y anticipó que se pronunciará después sobre ese punto.
Lo que ocurrió dentro de la audiencia
La sesión estuvo centrada en un punto clave: cómo financiar la defensa del exgobernante.
- La defensa, encabezada por el abogado Barry Pollack, pidió al tribunal:
- Permitir que el Estado venezolano pague los honorarios legales.
- O, en su defecto, desestimar el caso por falta de recursos.
- El juez fue tajante en algunos momentos. Según asistentes:
- Pidió no referirse a Cilia Flores como “primera dama”, recordando que “aquí son personas sin cargos”.
- Dejó claro que el proceso se rige estrictamente por la ley estadounidense.
- La Fiscalía estadounidense:
- Se opuso a permitir el uso de fondos venezolanos.
- Argumentó razones de seguridad nacional y sanciones vigentes.
- Además, solicitó limitar el acceso de la defensa a pruebas sensibles, por temor a represalias contra testigos.
La audiencia se centró en dos ejes: el financiamiento de la defensa y el comienzo de la etapa de discovery, es decir, la revelación e intercambio de pruebas entre las partes.Personas que estuvieron presentes en la sala, explicaron que esa fase será determinante para medir la solidez del expediente de la Fiscalía y para saber si el caso realmente avanza a juicio y con qué alcance. En otras palabras, más allá del ruido político, el proceso ya entró en una fase técnica en la que empieza a verse qué tiene realmente el Gobierno de EE. UU. contra Maduro y Flores.
El argumento de la defensa se apoya en que la Oficina de Control de Bienes Extranjeros del Tesoro, la OFAC, terminó cerrando la posibilidad de usar fondos estatales venezolanos. Según El País, la OFAC incluso emitió una licencia en febrero para autorizar esos pagos, pero la revocó pocas horas después. Pollack y Donnelly alegan que, sin ese dinero, un caso de esta magnitud no puede enfrentarse en igualdad de condiciones, y que obligar a Maduro a depender de abogados públicos equivaldría a restringir su derecho a una defensa de libre elección.
La Fiscalía, por su parte, defendió el bloqueo. Su posición es que permitir que fondos de una entidad sancionada se usen para pagar la defensa de personas también sancionadas chocaría con la política de sanciones de Washington y con intereses de seguridad nacional. Reuters reportó que los fiscales sostuvieron que Maduro podía recurrir a fondos personales y que la Corte no tenía autoridad para dejar sin efecto la decisión del Tesoro. Además, el Gobierno ha pedido restricciones para que el material probatorio no termine compartido con coacusados prófugos, un punto sensible en una causa de alto perfil y con ramificaciones fuera de Estados Unidos.
Hellerstein, sin embargo, no compró sin más la tesis oficial. Durante la diligencia cuestionó la base jurídica y la lógica política de impedir esos pagos, especialmente cuando la propia relación de Washington con Venezuela ha cambiado tras la salida de Maduro del poder. Aun así, no dio el salto que pedía la defensa: mantuvo viva la causa y dejó para una decisión posterior el tema de los honorarios. También quedó pendiente fijar la próxima audiencia, por lo que todavía no hay fecha definida para el siguiente cara a cara en corte ni para un eventual juicio. Distintos medios coinciden en que el proceso podría tardar uno o dos años antes de entrar a su fase definitiva.

Qué dijo Maduro

Durante la audiencia, Maduro mantuvo su postura:
- Se ha declarado “no culpable”.
- Insiste en que es un “prisionero de guerra”, una narrativa que ya había expuesto en su primera comparecencia.
- El exmandatario parecía estar tomando apuntes en una libreta entregada por la defensa.
En esta segunda audiencia no aparece un discurso largo de Maduro. Los reportes disponibles lo muestran más reservado. AP dice que estaba sentado entre sus abogados, con audífonos de traducción, mirando por momentos a Cilia Flores; al final saludó a su abogado y a su traductor cuando lo retiraron de la sala. En esta diligencia, lo sustancial vino de sus abogados, no de una intervención extensa suya
No intervino extensamente, pero siguió con atención los argumentos de su defensa
El juez dejó sentado que en su corte no se reconocen títulos políticos: “no se reconocen títulos como ‘presidente’ o ‘primera dama’” y ambos fueron tratados únicamente por sus nombres. Eso coincide con el tono de una audiencia penal ordinaria, no de una comparecencia con reconocimiento protocolario.
SY agregó “aquí son personas sin cargos”, en la corte no cuentan los títulos de poder, sino la condición de acusados.
Sobre el aspecto físico de Maduro, las crónicas de la jornada son coincidentes, que parecía más delgado que en enero, mientras otros que asistieron a la audiencia dijeron que se veía “demacrado”. Esa percepción también fue replicada por otros observadores y por medios que destacaron que el exmandatario, acostumbrado durante años a la exposición pública y a la retórica expansiva, apareció ahora más seco en gestos y palabras.
En cuanto a lo que dijo Maduro en la audiencia, no hubo un discurso largo ni una intervención política de alto voltaje como la vez anterior. Lo que sí queda en el expediente público del caso es que se ha declarado no culpable y que, en su primera comparecencia, se definió como “prisionero de guerra”. En esta segunda diligencia, el protagonismo verbal estuvo del lado de sus abogados, que insistieron en que el bloqueo financiero pone en riesgo la posibilidad de un juicio justo.

La salud de Cilia Flores tras revelaciones en audiencia
Durante la más reciente audiencia judicial en Nueva York, la defensa de Cilia Flores expuso ante el tribunal una situación médica que ha generado preocupación dentro del proceso. Según lo informado por sus abogados, la acusada presentaría un padecimiento cardíaco conocido como prolapso de la válvula mitral, condición por la cual solicitaron atención médica especializada en el centro de reclusión donde permanece detenida.
De acuerdo con lo planteado en la diligencia, la defensa pidió que se le practique un ecocardiograma para evaluar con precisión su estado de salud. La solicitud fue puesta en conocimiento del juez Alvin Hellerstein, quien ordenó adelantar los procedimientos médicos correspondientes y hacer seguimiento a la evolución de la acusada.
El prolapso de la válvula mitral es una afección del corazón que implica un cierre inadecuado de una de sus válvulas, lo que puede generar síntomas como fatiga, palpitaciones o mareos, dependiendo de la gravedad del caso.
A este cuadro se suman antecedentes recientes mencionados por la defensa, como lesiones en las costillas que habría sufrido en el momento de su captura a comienzos de enero, lo que, según los abogados, podría estar incidiendo en su condición física actual.
En la audiencia también se aclaró otro punto relacionado con la situación del exmandatario Nicolás Maduro. Su defensa desmintió versiones sobre supuestos episodios de ansiedad durante la reclusión, señalando que no existen reportes médicos que respalden esos señalamientos.
El estado de salud de Flores se convierte así en un nuevo elemento dentro del proceso judicial, en paralelo a las discusiones sobre el financiamiento de la defensa y el avance del caso. Por ahora, las autoridades penitenciarias deberán garantizar la atención médica solicitada, mientras continúan las audiencias y se define el rumbo del proceso en los tribunales federales de Estados Unidos.
La ley venezolana no establece de forma general una obligación del Estado de pagar defensas penales privadas para personas naturales, aunque sí contempla la protección de los derechos, bienes e intereses patrimoniales de la República. Ese matiz es clave porque debilita uno de los argumentos políticos con los que el entorno de Maduro ha intentado presentar el pago de la defensa como una obligación automática del Estado venezolano.
Maduro y Flores siguen presos en Brooklyn y, por ahora, sin opción realista de fianza. Por la gravedad de los cargos y el riesgo de fuga, una libertad bajo caución es improbable. El mismo medio subraya que el caso se mueve dentro de parámetros de seguridad nacional para Estados Unidos, lo que endurece las condiciones del proceso y explica parte de la cautela de la Fiscalía frente al manejo de pruebas y comunicaciones.
Los cargos que enfrenta Maduro en Estados Unidos son de enorme gravedad, está acusado de conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y posesión o uso de armamento en el marco del expediente federal. La investigación tiene más de una década y conecta el caso con figuras como Clíver Alcalá y Hugo “el Pollo” Carvajal, dentro de la teoría fiscal sobre una red criminal más amplia.
La exposición penal es altísima. Solo el cargo de conspiración por narcoterrorismo tiene una pena mínima obligatoria de 20 años, mientras que la conspiración para importar cocaína contempla una pena mínima de 10 años y una máxima de cadena perpetua. Por eso, aunque el juicio todavía está lejos, el riesgo jurídico para Maduro y Flores es extremo: una condena podría dejarlos el resto de su vida en prisión.
Fuera del tribunal, la audiencia también volvió a ser un termómetro político, concentraciones de detractores y simpatizantes de Maduro, con escenas de tensión en los alrededores de la corte y vigilias paralelas en Caracas. El proceso judicial no solo enfrenta a dos acusados con el Departamento de Justicia: también se ha convertido en un símbolo para el exilio venezolano, para las víctimas de persecución política y para quienes ven en este juicio una forma de rendición de cuentas internacional.
En síntesis, la segunda audiencia dejó tres conclusiones. La primera: el caso sigue vivo y el juez no accedió a tumbarlo. La segunda: la gran batalla inmediata no es todavía sobre culpabilidad o inocencia, sino sobre la capacidad real de la defensa para sostenerse financieramente. Y la tercera: Maduro reapareció con una imagen muy distinta, más apagada que la del hombre que en enero repartía sonrisas, saludos y “Happy New Year” frente a las cámaras. El proceso continúa, la próxima fecha aún no se conoce, y lo que ocurra en la fase de pruebas será decisivo para saber si este expediente termina en un juicio histórico o en una guerra interminable de mociones previas.
La audiencia del 26 de marzo de 2026 no resolvió el fondo del caso ni fijó todavía fecha de juicio. El juez Alvin Hellerstein rechazó desestimar el proceso por ahora, dejó pendiente la discusión sobre cómo se pagará la defensa y mantuvo el caso en fase de discovery o revelación de pruebas. Maduro y Flores siguen detenidos en Brooklyn, sin fianza, casi tres meses después de su captura del 3 de enero de 2026.
Qué dijo el fiscal
El fiscal que intervino en esta discusión fue Kyle Wirshba. Su argumento fue que permitir el uso de fondos estatales venezolanos chocaría con las sanciones y con objetivos de política exterior y seguridad nacional de Estados Unidos. AP recoge que Wirshba dijo, en esencia, que si las sanciones buscan impedir que los acusados sigan usando la riqueza de Venezuela, sería contradictorio darles ahora acceso a esos mismos fondos para pagar su defensa.
Además, la Fiscalía quiere una orden de protección sobre parte del material probatorio para evitar que documentos sensibles lleguen a coacusados que siguen libres y, según el Gobierno estadounidense, podrían intimidar testigos o familiares.
Qué dijo el juez
El juez Alvin Hellerstein dejó tres mensajes clave durante la audiencia. Primero, dejó claro que no desestimaría el caso en esta etapa, al afirmar de manera contundente: “No voy a desestimar el caso” . Segundo, cuestionó la lógica del Gobierno estadounidense para mantener el bloqueo de fondos, al señalar que tanto Maduro como Flores ya se encuentran detenidos y, por tanto, “no representan ninguna amenaza adicional para la seguridad nacional” . Y tercero, subrayó que el derecho a la defensa es un principio constitucional fundamental que debe ser garantizado en todo momento.
Asimismo, el juez expresó respeto por los defensores públicos, pero advirtió que este proceso no es un caso común. Señaló que se trata de un juicio que va “más allá de lo normal”, lo que podría dificultar el trabajo habitual de una defensa pública debido a la magnitud, complejidad y sensibilidad del caso.
Hoy, la respuesta honesta es: todavía no se sabe. Lo que está en disputa es si Maduro y Flores pueden usar fondos del Estado venezolano para pagar a sus abogados. La defensa dice que sí deberían poder; la Fiscalía responde que no, por el régimen de sanciones y porque Washington no reconoce a Maduro como presidente legítimo desde 2019. El juez aún no decide ese punto.
El obstáculo viene de la OFAC, la oficina del Tesoro que administra sanciones, y que la licencia inicialmente solicitada terminó bloqueada. Reuters y El País coinciden en que el problema escaló después de que una autorización inicial fuera revocada o restringida.
Qué sigue ahora
El proceso entra en una etapa decisiva, pero aún preliminar. Lo que sigue es que el juez resuelva la disputa sobre la defensa y que continúe el discovery, es decir, la entrega y discusión de pruebas. También falta decidir la solicitud fiscal para limitar el acceso de la defensa a ciertos materiales sensibles.
Cuándo se conocerán las fechas
Aún no hay fecha de juicio. se anunciará más adelante otra audiencia. El País añade que varios expertos creen que el juicio podría tardar entre uno y dos años en arrancar, por la complejidad técnica y las disputas previas.
Cuánto tiempo lleva preso
Con fecha de hoy, 27 de marzo de 2026, Maduro lleva 84 días detenido desde su captura del 3 de enero de 2026. Algunas notas hablaban de 82 o “casi tres meses” hasta hoy, son 84 días.
De qué delitos está acusado en Estados Unidos
Maduro enfrenta cuatro cargos federales: conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer esos artefactos en apoyo de actividades criminales. Reuters y Univision coinciden en la base general: narcoterrorismo, cocaína y armas.
La acusación lo presenta además como líder del Cartel de los Soles y lo vincula a una supuesta conspiración de años para enviar cocaína a Estados Unidos y apoyar organizaciones consideradas terroristas por Washington. En esa acusación ampliada también aparecen Cilia Flores y otros coacusados.


