La tarde de este martes, Chile fue sumido en una oscuridad sin precedentes. Un apagón masivo afectó a 8 millones de hogares en todo el país, dejando a la mayoría de sus ciudadanos sin acceso a energía eléctrica y en una situación de incertidumbre absoluta. La magnitud de la falla, que abarcó desde el norte en Arica hasta el sur en Los Lagos, dejó en evidencia las fragilidades del sistema eléctrico nacional y provocó una crisis que rápidamente escaló a nivel gubernamental.
El presidente Gabriel Boric se dirigió a la nación. Reconoció la gravedad de la situación y, responsabilizó a las compañías eléctricas de la megafalla. “Esto no lo vamos a dejar pasar”, afirmó Boric, señalando que su gobierno no tolerará que millones de personas se vean afectadas por un fallo de esta magnitud sin consecuencias. Por ello, se ordenaron investigaciones exhaustivas para esclarecer las causas del apagón y determinar las responsabilidades.
Aunque a lo largo de la noche, la electricidad comenzó a restablecerse en aproximadamente 4 millones de hogares, el servicio aún se mantiene inestable. En un país donde la vida cotidiana depende en gran medida de la energía, la falta de luz ha causado un fuerte golpe tanto a la infraestructura como a la tranquilidad de la población. El apagón no solo detuvo la actividad económica, sino que paralizó el transporte, incluyendo el Metro de Santiago, cuyo servicio quedó completamente inoperativo.
El Gobierno, en respuesta, decretó el estado de excepción por catástrofe, una medida que abarca desde el norte hasta el sur del país. La ministra del Interior, Carolina Tohá, detalló que esta decisión busca evitar el incremento de delitos durante la noche, dado que la falta de electricidad impide la iluminación pública y aumenta la vulnerabilidad de las zonas urbanas. El toque de queda, que comenzó a las 10:00 p.m. de este martes, y va hasta las 6 de la mañana del miércoles, buscaría devolver algo de orden a una situación que rápidamente escalaba en caos.
El Comité de Gestión del Riesgo de Desastres (Cogrid) convocó dos reuniones cruciales: una en la medianoche y otra programada para la mañana del miércoles, donde se espera que el servicio eléctrico sea completamente restablecido. El gobierno ha puesto especial énfasis en garantizar la seguridad de la población, destacando las acciones tomadas para facilitar las comunicaciones, aunque en muchas regiones del país, la conexión telefónica y de internet también se vio afectada.
En este contexto, Chile enfrenta uno de los apagones más significativos de su historia reciente.


