Fiscalía incorpora la muerte de Alicia Graham a la investigación por envenenamientos con talio y amplía la hipótesis de un patrón criminal

En una audiencia reservada, la Fiscalía General de la Nación confirmó que Alicia Graham Sardi, madre de una de las menores fallecidas en el caso de las frambuesas con talio, también sufrió intoxicación con ese metal en 2020. El expediente ya no se concentra solo en la tragedia de abril de 2025: incluye otros envíos de alimentos contaminados y refuerza la tesis de un posible patrón reiterado de ataque.

Bogotá. La investigación por el envenenamiento con talio que estremeció a Bogotá en abril de 2025 acaba de sumar una pieza más al rompecabezas. En una diligencia reservada, la Fiscalía confirmó que Alicia Graham Sardi, entonces esposa de Juan de Bedout y madre de una de las niñas muertas tras consumir frambuesas cubiertas con chocolate, también fue víctima de intoxicación con talio años antes. El hallazgo fue incorporado formalmente al expediente y amplía la línea temporal del proceso al menos hasta 2020.

La revelación se conoció mientras el ente acusador profundiza las pesquisas contra Zulma Guzmán Castro, señalada por la Fiscalía como principal sospechosa en varios episodios de intoxicación con la misma sustancia. La fiscal general, Luz Adriana Camargo, afirmó que el caso de las dos menores “no sería un episodio aislado” y advirtió que existen elementos para evaluar si se está ante un “episodio de asesinato serial”, siempre dentro de una investigación que sigue abierta y en etapa de consolidación probatoria.

Qué dijo la Fiscalía sobre Alicia Graham

De acuerdo con lo expuesto por la fiscal 101 de la Unidad de Vida, Elsa Cristina Reyes, en audiencia, la Fiscalía logró documentar, a partir de la historia clínica de Alicia Graham Sardi, que ella también fue víctima de intoxicación con talio en 2020. Ese dato, que durante meses fue una línea paralela de indagación, pasó a formar parte del núcleo del caso por la similitud del método y por su conexión con una de las familias golpeadas por la tragedia de 2025.

La información judicial conocida hasta ahora distingue dos momentos: la intoxicación documentada en 2020 y el fallecimiento posterior de Graham, reportado por  reconstrucciones periodísticas y médicas el 17 de agosto de 2021, después de una recaída de salud que fue asociada a un cáncer. El médico Julio Portocarrero, que la atendió, relató que la paciente presentaba una caída severa del cabello y una neuropatía periférica muy dolorosa, signos que lo llevaron a ordenar exámenes de sangre y orina en los que aparecieron niveles elevados de talio. Según su relato, tras el tratamiento los controles llegaron a marcar niveles no detectables, aunque tiempo después la paciente sufrió un deterioro clínico.

El mismo médico señaló que el talio no explicaría por sí solo el cáncer que padeció Graham, pero sí pudo haber comprometido su estado general. Ese matiz es relevante porque, por ahora, lo que la Fiscalía ha confirmado de manera directa es la intoxicación con talio, no una conclusión definitiva y judicialmente cerrada sobre la causa médica final de su muerte.

Quién era Alicia Graham

Alicia Graham Sardi era la esposa de Juan de Bedout y la madre de Inés de Bedout, una de las adolescentes fallecidas en el episodio de las frambuesas contaminadas. Su nombre ya había aparecido en la investigación como parte del entorno familiar impactado por el caso, pero la audiencia reciente le dio un nuevo peso procesal: dejó de ser un antecedente periférico para convertirse en un hecho que la Fiscalía considera conectado con la misma sustancia y con un posible patrón criminal.

La relevancia de Graham en el expediente también está ligada a la declaración de Juan de Bedout, quien contó ante la Fiscalía que conocía a Zulma Guzmán desde la época en que Alicia aún vivía y que con ella sostuvo una relación extramatrimonial. Ese testimonio es uno de los elementos que el ente acusador usa para reconstruir móviles, vínculos personales y cronología de los hechos.

El caso que desató la investigación: dos menores muertas y dos sobrevivientes con secuelas

El episodio que abrió la investigación ocurrió entre el 3 y el 4 de abril de 2025, cuando un paquete de frambuesas cubiertas con chocolate llegó sin pedido previo a una vivienda del norte de Bogotá. En ese lugar estaban Inés de Bedout, de 14 años; Emilia Forero, de 13; una tercera menor, y Martín de Bedout de 21 años hermano de una de las menores. Tras consumir el alimento, todos presentaron síntomas similares. Emilia e Ines fallecieron el 5 y 9 de abril respectivamente, en los días siguientes, mientras los otros dos sobrevivieron, aunque con daños graves y tratamiento prolongado.

La Fiscalía sostiene que la contaminación no fue accidental. Los análisis toxicológicos hallaron talio tanto en las víctimas como en las frambuesas, en altas concentraciones que, según los documentos judiciales, permiten concluir que el alimento fue adulterado con fines homicidas. Ese punto es uno de los pilares técnicos del caso.

Con el avance de las pesquisas, el ente acusador ubicó a Zulma Guzmán como principal sospechosa de ordenar el envío.

El 14 de diciembre de 2025 Focus Noticias entrevistó en exclusiva a la empresaria Zulma Guzmán quien contó su versión de los hechos, su viaje a Argentina y de esta relación extramatrimonial.

Luego el 16 de diciembre Guzmán se lanzó al Río Támesis de donde fue rescatada y llevada a una clínica mental, donde luego de ser dada de alta en enero de 2026 fue retenida en atención a una Circular Roja de Interpol. La mujer fue enviada a una cárcel de mujeres  y sigue enfrentando un proceso de extradición promovido por Colombia ante el Reino Unido. La fiscal Camargo indicó que ese trámite continúa, aunque está sujeto a verificaciones sobre las condiciones de reclusión que tendría en Colombia.

El envío de enero: chocolates con talio a una familiar

La ampliación del expediente incorporó otro episodio ocurrido a comienzos de 2025 y reportado públicamente entre el 8 y 9 de enero. Según la información conocida por la Fiscalía, Elvira María Restrepo, identificada en varias publicaciones como familiar o antigua cuñada de Zulma Guzmán, recibió un paquete con chocolates contaminados con talio enviado bajo la apariencia de un “regalo de egresados”.

Una de las reconstrucciones más detalladas señala que el paquete fue despachado el 8 de enero de 2025, a las 6:02 de la tarde, a un apartamento en el norte de Bogotá, con una tarjeta que imitaba obsequios vistos ese mismo día en una reunión de exalumnos de la universidad. Otras versiones públicas ubican la intoxicación clínica días después, lo que explica que en la cobertura del caso también se mencione el 9 de enero o, incluso, el 25 de enero como fecha de la emergencia médica. Lo que sí aparece de manera consistente es que el episodio de Restrepo quedó bajo análisis como un presunto intento de envenenamiento con el mismo metal.

La gravedad del cuadro obligó a atención especializada. Restrepo fue tratada primero en Bogotá y luego trasladada a Estados Unidos por la severidad de la intoxicación. Ese dato es uno de los elementos que la Fiscalía ha usado para sostener que el caso no corresponde a un hecho aislado, sino a una posible repetición del método.

El envío del 5 de abril de 2025 que no fue recibido

A la cronología se suma un tercer episodio, ocurrido apenas dos días después del envenenamiento de las menores. El 5 de abril de 2025, según un informe de mensajería conocido por la Fiscalía, fue recogido otro paquete que iba dirigido a Catalina Ramírez. El despacho, presentado como un supuesto regalo, no pudo ser entregado porque la destinataria no se encontraba en el edificio y el mensajero reportó que la mujer ya no vivía allí.

Ese detalle resultó clave para los investigadores: el paquete siguió varios días sin destino claro y, según la reconstrucción publicada, el remitente aparente era falso. Además, el envío habría sido recogido en un consultorio odontológico frecuentado por Guzmán. La Fiscalía trata de establecer quién dejó el sobre y quién coordinó la maniobra.

La hipótesis de una logística repetida y una posible cómplice

Las indagaciones también apuntan a la posible participación de Zenaida Pava, amiga de Zulma Guzmán, en la logística de los paquetes. Según varias publicaciones basadas en piezas del expediente, Pava habría sido la persona encargada de contactar servicios de mensajería y facilitar el traslado de los envíos contaminados. Esa hipótesis aún está bajo verificación judicial, pero aparece de forma reiterada en la reconstrucción del caso.

La fiscal Camargo afirmó además que los investigadores revisan varios envíos sospechosos dirigidos a distintas mujeres y que el equipo a cargo tiene un fuerte componente médico y técnico. El objetivo, dijo, es determinar si los hechos pueden ser unidos bajo un mismo patrón de conducta y si existen más víctimas o responsables.

Un caso que dejó de ser un solo hecho

La muerte de las dos menores ya no se investiga como un evento aislado. Con la incorporación del antecedente de Alicia Graham, el episodio de Elvira María Restrepo y el paquete no entregado a Catalina Ramírez, la Fiscalía dibuja una secuencia de hechos con una característica común: el uso de alimentos o dulces contaminados con talio, entregados como regalos inesperados y dirigidos a personas vinculadas, de una u otra manera, con el círculo personal que hoy examina el expediente.

Por ahora, la investigación sigue en expansión. La acusación contra Zulma Guzmán no ha sido resuelta de fondo en juicio, pero la línea oficial de la Fiscalía se ha endurecido: existe, según el ente acusador, evidencia suficiente para sostener que la tragedia de abril de 2025 puede hacer parte de una cadena más amplia de envenenamientos con talio. La confirmación sobre Alicia Graham convierte ese antecedente en una de las piezas más delicadas y reveladoras del caso.