En medio de los intensos enfrentamientos entre las disidencias de las FARC y el Ejército Nacional, el pasado domingo 26 de enero, dos de los principales cabecillas del bloque occidental Jacobo Arenas, conocido por sus constantes ataques a la Fuerza Pública, murieron en un fallido atentado en el sur de Colombia. La explosión, que ocurrió en la zona rural de El Patía, Cauca, dejó como saldo la muerte inmediata de alias ‘El Mocho’ y alias ‘Paisa Marrano’, dos figuras clave de las disidencias, que intentaban ejecutar un ataque con explosivos contra una unidad militar.
El ataque, que estaba dirigido a las instalaciones del Batallón de Instrucción, Entrenamiento y Reentrenamiento No. 29 Camilo Torres Tenorio, comenzó con el despliegue de un vehículo cargado con explosivos. Según fuentes de inteligencia del Ejército, los insurgentes partieron desde el corregimiento de Huisito en El Tambo, con la intención de detonar el artefacto cerca de la base militar en el corregimiento de El Estrecho. Sin embargo, al detectar la presencia de un puesto de control del Ejército en el sector de Puente La Barca, decidieron cambiar de rumbo, buscando evadir la detección.
La maniobra, sin embargo, no salió como esperaban. En el corregimiento de Brisas, el vehículo cargado con explosivos detonó inesperadamente, acabando con la vida de los dos cabecillas en el acto.
El Mocho, uno de los jefes más buscados del frente Carlos Patiño, había sido uno de los principales responsables de la violencia que azota el suroccidente del país, especialmente en las zonas rurales de Cauca. Tras ser desplazado del corregimiento de El Plateado durante la operación Perseo en octubre de 2024, este cabecilla se había refugiado en las áreas rurales de Argelia, Cauca, donde planeaba ataques de represalia contra las autoridades. Durante el último semestre, su grupo había intensificado las acciones violentas, utilizando vehículos cargados de explosivos y lanzando cilindros bomba contra el Ejército.
El municipio de El Patía, donde ocurrió la explosión, ha sido uno de los principales escenarios de esta violencia, con constantes combates que han desbordado la capacidad del Estado para garantizar la seguridad en la zona.


