La detención de Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores los condujo a uno de los centros penitenciarios más temidos y cuestionados del sistema federal estadounidense: el Metropolitan Detention Center (MDC), ubicado en el barrio de Sunset Park, en Brooklyn, Nueva York. Se trata de la única cárcel federal de la ciudad, un complejo de máxima seguridad diseñado para albergar a procesados y condenados por delitos de alto impacto, incluidos narcotráfico, terrorismo, crimen organizado y fraudes financieros de gran escala.
El MDC de Brooklyn fue inaugurado en 1994 y cuenta con nueve pisos operativos, además de áreas subterráneas de servicios y seguridad. Tiene una capacidad aproximada para 1.700 a 1.900 reclusos, aunque en distintos periodos ha operado por encima de ese límite, lo que ha generado denuncias reiteradas por hacinamiento. El edificio, de estructura gris y aspecto industrial, está rodeado por muros reforzados, cercas de seguridad y vigilancia permanente las 24 horas del día por parte del Buró Federal de Prisiones (BOP).
Así son las celdas y los pasillos del MDC
Las celdas del MDC son descritas por exreclusos y abogados como espacios reducidos, de concreto, con puertas metálicas, una litera empotrada, un sanitario de acero inoxidable sin privacidad y una pequeña repisa que hace las veces de escritorio. En muchos módulos, las celdas son compartidas por dos internos, aunque los detenidos de alto perfil, como Maduro y Flores, suelen ser ubicados en áreas de custodia especial o segregada, con restricciones de movimiento y contacto limitado.
Los pasillos internos son largos, estrechos y fuertemente iluminados con luz artificial permanente. Las cámaras de seguridad cubren cada ángulo y los desplazamientos se realizan bajo escolta. El régimen diario incluye recuentos constantes, encierros prolongados y salidas muy controladas a áreas comunes, que pueden ser suspendidas por razones de seguridad. Abogados defensores han calificado el ambiente del MDC como “opresivo” y “psicológicamente extremo”, especialmente para internos que pasan meses o años sin sentencia definitiva.
Un penal marcado por denuncias y apagones
El Metropolitan Detention Center ha sido centro de fuertes críticas por sus condiciones de reclusión. En 2019, un apagón eléctrico dejó a cientos de internos sin calefacción en pleno invierno, sin acceso regular a alimentos calientes ni comunicaciones, lo que derivó en protestas y acciones legales. Organizaciones de derechos humanos y jueces federales han advertido sobre deficiencias estructurales, problemas de ventilación, fallas en el suministro de agua y atención médica limitada.
La rutina diaria dentro del Metropolitan Detention Center está marcada por encierros prolongados y movimientos mínimos. Los internos suelen pasar entre 20 y 23 horas al día en sus celdas, dependiendo del nivel de seguridad asignado y de las restricciones temporales que imponga la administración.
Las salidas a áreas comunes, cuando se autorizan, se hacen en grupos reducidos y bajo vigilancia estricta, y pueden ser canceladas sin previo aviso por faltas de personal, incidentes de seguridad o requisas internas.
El acceso a comunicaciones y defensa legal es otro de los puntos críticos. Las llamadas telefónicas son limitadas y costosas, las videollamadas se realizan bajo cupos reducidos y la correspondencia escrita suele sufrir retrasos de varios días o semanas. Abogados defensores han señalado que los internos enfrentan dificultades para revisar expedientes voluminosos, acceder a computadoras legales o reunirse con sus equipos de defensa en condiciones adecuadas, lo que puede afectar la preparación de juicios complejos como el que enfrenta Nicolás Maduro.
En materia de alimentación y atención médica, exreclusos y reportes judiciales describen raciones estandarizadas, con menús repetitivos y limitaciones dietarias que solo se ajustan por orden médica. La atención de salud se presta a través de servicios internos y derivaciones externas puntuales, pero los tiempos de espera para consultas especializadas han sido motivo de quejas recurrentes. Las farmacias internas operan bajo protocolos estrictos y cualquier tratamiento continuo requiere autorizaciones administrativas.
El clima psicológico dentro del penal se ve agravado por cierres repentinos (lockdowns) que pueden extenderse por días. Durante estos periodos, los internos permanecen completamente confinados, con reducción de duchas, recreación y acceso a servicios. Fuentes penitenciarias señalan que estos cierres responden a peleas entre reclusos, hallazgos de objetos prohibidos o alertas de seguridad, reforzando la percepción del MDC como un entorno altamente restrictivo y volátil para quienes esperan juicio o cumplen condenas federales.
Pese a ello, el MDC sigue siendo el destino habitual de los acusados procesados por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, una de las jurisdicciones más severas del país en materia de crimen organizado, narcotráfico y terrorismo internacional. Allí, los internos permanecen bajo estrictas medidas de control mientras avanzan procesos judiciales que pueden extenderse por años.
Nicolás Maduro tiene 63 años y su esposa, Cilia Flores, tiene 69 años. En el expediente federal que se tramita en Nueva York (Distrito Sur), Maduro permanece recluido en el Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn a la espera del avance del proceso judicial.
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Sobre cuántos años de cárcel podrían enfrentar según las leyes de Nueva York”, el punto clave es que se trata de delitos federales juzgados en una corte federal ubicada en Nueva York, por lo que aplican penas del Código Federal de EE. UU.. Para los cargos descritos: el delito de narcoterrorismo puede castigar una pena que va desde un mínimo elevado hasta cadena perpetua, conforme a la norma que establece prisión “no menor que… y no mayor que la vida”. La conspiración para importar cocaína (5 kg o más) suele conllevar una pena estatutaria que puede llegar hasta cadena perpetua (y con mínimos obligatorios en el rango alto, dependiendo de agravantes y antecedentes). Y, en materia de armas, la figura federal por ametralladora o “dispositivo destructivo”incluye un mínimo obligatorio de 30 años, que además debe cumplirse de manera consecutiva a cualquier otra condena por narcotráfico.
El contexto judicial: una acusación sin precedentes
El traslado de la pareja venezolana al MDC se da tras un indictment sustitutivo presentado por un gran jurado federal en Manhattan. El documento, de 25 páginas, sostiene que Maduro lideró durante más de 25 años una conspiración criminal transnacional dedicada al narcotráfico, el narcoterrorismo y el uso de armas de guerra, desde la cúspide del poder estatal venezolano.
Según la Fiscalía, el entonces mandatario encabezó el llamado “Cartel de los Soles”, una estructura integrada por altos funcionarios civiles y militares que habría facilitado el tránsito anual de 200 a 250 toneladas de cocaína hacia Estados Unidos, utilizando puertos, aeropuertos, aeronaves oficiales y rutas protegidas por el Estado.
Familia y círculo de poder bajo la lupa
El expediente judicial no se limita a Maduro. También menciona a Cilia Flores, a su hijo Nicolás Maduro Guerra (“Nicolasito”), y a figuras del chavismo como Diosdado Cabello y Ramón Rodríguez Chacín. De acuerdo con los fiscales, miembros del entorno familiar y político habrían participado en reuniones, cobros de sobornos, coordinación logística y uso de recursos estatales para facilitar envíos de droga y asegurar protección armada.
La acusación incluye referencias a armas automáticas, explosivos, homicidios ordenados y pagos millonarios, así como a alianzas con organizaciones como las FARC, el ELN, el Cartel de Sinaloa, Los Zetas y el Tren de Aragua, a cambio de control territorial y participación en el negocio ilícito.
Los delitos y lo que viene
Maduro enfrenta cuatro cargos principales: conspiración de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, uso y posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer armas de guerra. La Fiscalía también solicitó el decomiso de bienes, activos financieros y propiedades obtenidas directa o indirectamente de estas actividades.
Reclusos de alto perfil: el “infierno” compartido
En las celdas del MDC han estado o permanecen algunos de los criminales más notorios del mundo. Actualmente o recientemente han pasado por este penal figuras como Ismael “El Mayo” Zambada, cofundador del Cartel de Sinaloa; José Adolfo Macías Villamar, alias “Fito”, líder de Los Choneros de Ecuador; y el productor musical Sean “Diddy” Combs, procesado por graves delitos federales. Han estado también el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández.
Presencia de presos colombianos en MDC
No hay registros públicos de presos colombianos específicos actualmente recluidos en el MDC de Brooklyn (por ejemplo, con notoriedad mediática como narcotraficantes o figuras de alto perfil).
Hombres y mujeres detenidos en el MDC de Brooklyn
El Metropolitan Detention Center de Brooklyn sí alberga tanto a hombres como a mujeres, aunque generalmente en áreas separadas dentro del mismo complejo penitenciario. Esta cárcel federal opera como un centro de detención administrativo y pre-juicio, lo que significa que la mayoría de sus internos están esperando juicio o en proceso judicial, y no se trata únicamente de una prisión para hombres. Actualmente, el MDC mantiene preso a individuos de ambos sexos que afrontan cargos federales de alto perfil o delitos graves mientras esperan comparecencias, juicios o resoluciones en cortes de EE. UU.
Internos de alto perfil que han pasado por el MDC
Aunque no se identifican presos colombianos concretos, el MDC ha albergado a figuras criminales de gran notoriedad internacional y procesados por delitos federales, entre ellos:
- Rafael Caro Quintero, narcotraficante mexicano extraditado por cargos federales de homicidio y tráfico de drogas.
- Ismael “El Mayo” Zambada, líder del Cartel de Sinaloa, también extraditado y procesado.
- Joaquín “El Chapo” Guzmán, histórico capo mexicano que estuvo recluido en esta cárcel antes de ser trasladado.
- Sean “Diddy” Combs, procesado por cargos federales graves.
- Sam Bankman-Fried exmagnate de las criptomonedas y el magnate musical Sean ‘Diddy’ Combs
- y Ghislaine Maxwell juzgada por ayudar a conseguir niñas menores de edad para que su pareja Jeffrey Epstein abusara sexualmente de ellas, entre otros internos de alto perfil en años recientes.
Fuentes judiciales señalan que, por su condición de exjefe de Estado y por los riesgos asociados, Maduro podría permanecer en aislamiento administrativo, con comunicaciones monitoreadas y visitas estrictamente reguladas.
Mientras se define el calendario procesal, Nicolás Maduro permanecerá recluido en el MDC de Brooklyn, un penal que simboliza el lado más duro del sistema federal estadounidense. Allí, en condiciones descritas por muchos como inhumanas, comenzará a transcurrir un proceso judicial que podría extenderse por años y que marcará uno de los casos más trascendentales contra un exjefe de Estado latinoamericano en la historia reciente.



