Caso Zulma Guzmán: el difícil rastro de la compra del talio, los tres envíos y la hipótesis de un patrón criminal que la Fiscalía intenta armar

La investigación por las frambuesas envenenadas que mataron a dos menores en Bogotá dejó de ser un expediente de un solo hecho. Hoy, la Fiscalía reconstruye una cadena de episodios con un mismo químico, una modalidad parecida de entrega a quienes estaban destinados los envios. El gran vacío sigue siendo el mismo: cómo se consiguió el talio, una sustancia prohibida en Colombia desde hace décadas y cuyo rastro, por ahora, sigue perdiéndose entre hipótesis, mensajerías y paquetes enviados como regalos.

La historia comenzó como una tragedia puntual y hoy tiene la forma de un rompecabezas judicial. En abril de 2025, dos menores murieron en Bogotá después de consumir frambuesas cubiertas con chocolate que, según la investigación, estaban contaminadas con talio. Pero con el paso de los meses, el expediente se abrió hacia atrás y hacia los lados: aparecieron otros envíos, otra mujer intoxicada años antes con el mismo metal, una presunta ruta de fuga hacia Argentina, una amiga que habría servido de contacto logístico y un paquete adicional que nunca llegó a su destinataria. La Fiscalía ya no habla de un episodio aislado, sino de una posible secuencia de ataques que debe probarse pieza por pieza.

El caso que detonó la investigación

El núcleo del proceso sigue siendo la muerte de dos menores tras consumir las frambuesas enviadas a una vivienda del norte de Bogotá. De acuerdo con lo expuesto por la Fiscalía en audiencias reservadas, el análisis toxicológico halló talio tanto en las frutas como en las víctimas, en una concentración que la fiscal calificó como “absurda”. Según esa exposición, “se tienen que tener 10 microgramos” para que el organismo empiece a presentar el cuadro de intoxicación y, en este caso, “lo que se encontró tanto en las frambuesas como en las niñas era superior a 20 microgramos de talio”. 

Medicina Legal, la cantidad detectada en las frambuesas era “completamente letal” para un ser humano. Ese dato se convirtió en uno de los pilares técnicos de la investigación: para la Fiscalía, no hubo una contaminación accidental, sino una adulteración deliberada del alimento con fines homicidas.

La pregunta que sigue sin respuesta: ¿de dónde salió el talio?

Ese es, hoy, uno de los vacíos más sensibles del proceso. La Fiscalía todavía no ha podido establecer cómo consiguió Zulma Guzmán el talio y que una de las grandes dificultades del caso es rastrear la cadena de suministro de una sustancia que está prohibida en Colombia desde 1979. Por esa prohibición, la principal línea de indagación apunta al mercado negro, mientras una segunda hipótesis explora una eventual conexión con Argentina, país al que, según varios testimonios, Guzmán planeaba irse.

La dificultad para rastrear el metal tiene explicación técnica y regulatoria. Un boletín del Instituto Nacional de Salud recuerda que los plaguicidas con talio están prohibidos en el país, aunque advierte que podían obtenerse “de forma clandestina” por contrabando. Y la Agencia para Sustancias Tóxicas de Estados Unidos, ATSDR, explica que el talio tiene usos industriales muy limitados, sobre todo en dispositivos electrónicos, vidrios especiales y algunos procedimientos médicos, no en la venta libre al público. Eso significa que, en el contexto actual, no se trata de un químico de acceso ordinario.

Con ese telón de fondo, la tesis fiscal por ahora no es que ya se sepa dónde se compró el talio, sino precisamente lo contrario: que el origen sigue sin establecerse y que, por la naturaleza de la sustancia.

Los tres envíos que hoy intenta unir la Fiscalía

La investigación ya no se limita al paquete de las frambuesas. La reconstrucción del expediente apunta, al menos, a tres despachos documentados o bajo revisión.

El primero es el envío que terminó con la muerte de las dos menores en abril de 2025. La Fiscalía logró reconstruir parte de la logística a través de la empresa de mensajería. Según ese expediente, el 3 de abril una persona que dijo llamarse “Zenaida Pava” solicitó un mensajero para recoger un envío en un consultorio de un asesor espiritual.

Ese pedido inicialemente fue rechazado, al verificar que no lo habían solicitado, luego el mensajero regresó al edificio manifestando que era un regalo para Martín de Bedout, por lo que fue recibido

La misma reconstrucción añade que el domiciliario recibió al día siguiente un pago de 12.000 pesos por Nequi desde una cuenta a nombre de Gabriel Enrique Ayala, propietario de un almacén veterinario. Ayala dijo que no solicitó el servicio y explicó que a veces hace transferencias por solicitud de clientes para completar cambios. Después revisó sus archivos y señaló que ese día había atendido a mascotas de Zulma Guzmán, lo que para la Fiscalía se convirtió en un nexo indirecto más dentro de la cadena de indicios.

El segundo episodio ocurrió el 5 de abril de 2025, apenas dos días después del caso de las menores. Dos días después, el 5 de abril, desde el mismo número telefónico se pidió otro servicio, esta vez con un punto de recogida distinto, en un consultorio odontológico y con un destino diferente, pero este no fue entregado ya que la mujer de profesión modelo y cercana a Juan de Bedout no estaba en esa residencia.

El paquete debía entregarse a Catalina Ramírez, pero el mensajero reportó a las 11:18 a. m. que la destinataria no vivía en el edificio. Días después, el paquete seguía sin destino claro. La importancia de ese episodio es doble: por un lado, refuerza la idea de una modalidad repetida; por otro, vincula el origen del sobre con un consultorio odontológico frecuentado por Guzmán.

El tercer envío bajo análisis es el de unos chocolates contaminados con talio que, habrían sido enviados a Elvira María Restrepo hermana del exesposo de Zulma Guzmán a comienzos de enero de 2025. La información disponible ubica ese despacho entre el 8 y el 9 de enero, bajo la apariencia de un “regalo de egresados”. Restrepo sobrevivió, pero el episodio quedó incorporado al expediente como un posible antecedente del mismo método: alimentos enviados por mensajería, presentados como obsequio y asociados al mismo metal. La mujer fue tratada en Colombia, pero debido a la gravedad de su salud fue llevada a Estados Unidos.

El consultorio odontológico y el testimonio que abrió otra línea

Uno de los testimonios más llamativos del expediente es el del odontólogo Daniel González. El profesional atendió a Zulma Guzmán en la mañana del 5 de abril de 2025, dos días después del envío de las frambuesas. En su relato dijo que ella le pidió la cita porque “se iba del país” y necesitaba terminar un tratamiento de carillas. Según ese testimonio, Guzmán le comentó que iba a vivir a Argentina y que siempre le había gustado ese país.

«Estaba citada a las 10 y llegó unos minutos después (…) sé que ella me pidió la cita porque se iba del país, entonces necesitaba terminar su tratamiento de unas carillas (…) me había comentado que necesitaba hacerse todo aquí en Colombia porque le salía más económico que hacerlo fuera del país«, Daniel González, odontológo

Ese testimonio abrió una nueva pregunta sobre el origen del segundo paquete del mes de abril de 2025. En la recepción del consultorio fue recibido un sobre con rayas negras, con la dedicatoria “De parte de Daniel para Catalina”, entregado por una mujer de unos 30 a 35 años, de cabello ondulado y contextura delgada. El odontólogo aseguró no tener conocimiento de ningún domicilio o paquete entre el 5 y el 7 de abril.

La Fiscalía intenta ahora determinar quién dejó ese sobre, quién usó el nombre del odontólogo y si ese envío estaba o no contaminado. Ese es uno de los puntos todavía abiertos del rompecabezas.

Alicia Graham: el caso que empujó la hipótesis de un patrón

La línea más delicada del expediente retrocede hasta 2020. En una audiencia reservada, la Fiscalía confirmó que Alicia Graham Sardi, madre de una de las menores fallecidas y entonces esposa de Juan de Bedout, también sufrió intoxicación con talio. Esa constatación fue incorporada formalmente al caso y cambió el alcance de la investigación. Ya no se trataba solo de dos niñas muertas en 2025, sino de una posible secuencia de hechos separados por años, pero unidos por la misma sustancia.

En la audiencia se confirmó que Alicia Graham “también consumió talio años atrás”. Focus Noticias explicó que el expediente diferencia entre la intoxicación documentada en 2020 y su muerte posterior, ocurrida en 2021, sin que por ahora la Fiscalía haya cerrado de manera definitiva una conclusión judicial sobre la causa médica final de ese fallecimiento. Ese matiz es clave: lo confirmado por el ente acusador es la intoxicación previa con talio, no una sentencia sobre todos los efectos posteriores en su salud.

Fue a partir de esa pieza que la fiscal general, Luz Adriana Camargo, advirtió públicamente que el expediente permite evaluar si se está frente a un “episodio de asesinato serial”, siempre dentro de una investigación que sigue abierta y cuya tesis aún debe superar el filtro probatorio y judicial.

Las otras mujeres en la mira de la investigación

La Fiscalía revisa ahora varias víctimas o posibles destinatarias con un rasgo común: todas están vinculadas, de una u otra forma, al círculo personal que hoy examina el expediente. Elvira María Restrepo aparece como sobreviviente de un presunto envío con chocolates contaminados. Catalina Ramírez figura como destinataria de un paquete no recibido. Alicia Graham quedó incorporada como antecedente de intoxicación con el mismo metal. Y en el centro de la cronología siguen las menores fallecidas tras consumir las frambuesas.

Esa repetición de blancos femeninos y de entregas presentadas como regalos es uno de los elementos que ha llevado a la Fiscalía a explorar si hubo una conducta sostenida y no hechos aislados. Por ahora, esa sigue siendo una hipótesis de trabajo, no una conclusión definitiva.

Londres, el Támesis y la extradición que sigue en curso

Mientras la investigación se expande en Colombia, Zulma Guzmán permanece en Reino Unido. El 9 de marzo de 2026 compareció por videoconferencia desde la prisión de mujeres de Bronzefield ante magistrados del Tribunal de Westminster, dentro del proceso de extradición. Ese trámite ha estado marcado por requerimientos de información adicional de las autoridades británicas sobre las pruebas del caso y sobre las condiciones de reclusión que tendría en Colombia.

La captura en Londres se produjo después de que Guzmán fuera localizada tras su salida del país. Fue hallada en medio de un episodio donde se lanzó al río Támesis,  días después cuando se recuperó y fue dada de alta por la clínica fue retenida por la circular roja de Interpol vigente en su contra. Hoy, el expediente penal colombiano y el trámite de extradición avanzan en paralelo.

El calendario judicial de extradición

El calendario judicial del caso Zulma Guzmán avanza con varias fechas clave: el 30 de marzo la Fiscalía deberá presentar los primeros documentos formales de acusación; luego, la defensa tendrá plazo hasta el 15 de junio para entregar su paquete probatorio. Después, el 19 de junio se realizará una audiencia de verificación para revisar si ambas partes cumplieron con la entrega completa de los documentos exigidos. Más adelante, en septiembre, está prevista una nueva diligencia para evaluar el avance general del proceso, y a finales de octubre se desarrollaría una audiencia administrativa adicional sobre el estado del expediente. Sin embargo, la fecha más relevante está fijada para noviembre, cuando entre el 2 y el 5 se llevará a cabo la audiencia sustantiva principal, considerada el momento central de esta fase del proceso judicial.

Un caso todavía sin cerrar

Lo que la Fiscalía tiene hasta ahora es una estructura de indicios cada vez más amplia: toxicología que apunta a envenenamiento deliberado, una modalidad de entregas repetida, un número telefónico que aparece en más de un despacho, una posible intermediaria en la logística, el testimonio de un odontólogo sobre planes de salida a Argentina y un antecedente de intoxicación con talio que amplió la línea temporal del caso hasta 2020. Lo que todavía no tiene, al menos públicamente, es la respuesta completa a la pregunta más inquietante: de dónde salió el talio.

Ese vacío explica por qué, a pesar del volumen de detalles que ya se conocen, el caso sigue pareciendo un rompecabezas. La Fiscalía ha endurecido su teoría y no descarta un patrón criminal más amplio. Pero la historia judicial aún está en construcción, y cada pieza nueva cambia la imagen completa.