José Danilo Oviedo Chacón, señalado por investigadores como un presunto articulador de rutas del narcotráfico en la costa Caribe, fue asesinado en la isla de Tierrabomba, frente a Cartagena, en un ataque sicarial ejecutado en una zona turística de alto perfil. El crimen, ocurrido en medio de la presencia de visitantes y huéspedes de un hotel de lujo, volvió a poner en evidencia la capacidad operativa de estructuras criminales para actuar en escenarios públicos y exclusivos.
De acuerdo con la información conocida del caso, Oviedo Chacón, de 40 años y conocido con el alias de El Patrón, se encontraba descansando durante la temporada de Semana Santa en el hotel Fénix Beach, en Tierrabomba, cuando fue atacado por hombres armados que habrían llegado por vía marítima.
Según las versiones recopiladas por las autoridades, el homicidio ocurrió hacia las 3:30 de la tarde. Cuatro hombres se movilizaron hasta la isla en una lancha rápida, al parecer simulando ser turistas. Una vez en tierra, se dirigieron hasta la zona de playa donde se encontraba la víctima y le dispararon. Testigos indicaron que la acción fue rápida y que los atacantes escaparon pocos minutos después por la misma ruta marítima.
Las primeras hipótesis apuntan a que se trató de un ajuste de cuentas dentro del narcotráfico. Investigadores judiciales analizan la posibilidad de que el crimen esté relacionado con millonarias pérdidas derivadas de cargamentos de cocaína incautados en meses recientes. De acuerdo con esas líneas de investigación, la deuda atribuida a la estructura criminal superaría los 30 millones de dólares.
Las autoridades también indagan si la ubicación de Oviedo Chacón fue filtrada por alguien de su círculo cercano de seguridad. Fuentes del caso señalan que el hombre solía movilizarse con un fuerte esquema de protección en Barranquilla, ciudad donde, según los reportes, desarrollaba actividades y tenía negocios presuntamente usados para lavado de activos. Esa condición habría hecho difícil atacarlo en entornos urbanos habituales, lo que explicaría la elección de un momento de menor seguridad durante su estancia en la isla.
Oviedo Chacón era considerado, según reportes de inteligencia, uno de los llamados “capos invisibles”, jefes criminales con bajo perfil público pero con alta capacidad de coordinación dentro de redes transnacionales de narcotráfico. Su nombre aparecía vinculado al envío de cargamentos de cocaína hacia Europa y Centroamérica a través de puertos como Santa Marta, Barranquilla y Cartagena.
Los investigadores sostienen que su trayectoria criminal se remontaba a más de 15 años y que habría tenido vínculos con estructuras del Catatumbo. En esa región, según los reportes, se habría formado bajo la influencia de alias Megateo, histórico jefe criminal abatido en 2015. Con el paso del tiempo, Oviedo Chacón habría consolidado alianzas logísticas entre distintas organizaciones armadas y bandas criminales con presencia en la costa norte del país.
Una de las líneas del expediente indica que su papel dentro de la cadena criminal consistía en garantizar la salida de droga desde zonas de producción hacia los puertos del Caribe. Sin embargo, la presión de operaciones de las autoridades colombianas y de agencias internacionales habría afectado recientemente esa estructura. Entre los golpes que analizan los investigadores figura la incautación de tres toneladas de cocaína en un buque mercante que había salido de Santa Marta en el primer trimestre del año.
El homicidio recordó de inmediato otro caso de alto impacto: el asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci, ocurrido en mayo de 2022 en una playa de Barú, también en Cartagena. En ambos hechos, los atacantes habrían usado rutas marítimas para llegar y huir, y eligieron destinos turísticos de alta visibilidad. Aunque se trata de casos distintos, la comparación ha reavivado la preocupación por la seguridad en zonas insulares y por el uso del mar Caribe como corredor no solo para actividades ilícitas, sino también para operaciones de sicariato.
Casos similares en Colombia han mostrado un patrón repetido: víctimas con presuntos vínculos con economías ilegales son atacadas en espacios públicos o de descanso, lejos de sus entornos habituales de seguridad. Las autoridades consideran que estos escenarios son aprovechados por redes criminales para ejecutar venganzas, cobros o disputas por control territorial y financiero.
Tras el crimen de Oviedo Chacón, los organismos judiciales avanzan en la recolección de testimonios, videos y registros de movilidad marítima para identificar a los responsables materiales e intelectuales. También se busca establecer qué organización ordenó el asesinato y qué impacto tendrá su muerte sobre las rutas y alianzas ilegales que, según las pesquisas, coordinaba.
La muerte de quien era señalado como un operador clave del narcotráfico podría abrir una nueva disputa entre bandas por el control de corredores de salida de droga en la costa Caribe. Mientras avanza la investigación, el caso vuelve a poner sobre la mesa el alcance de las redes criminales en Colombia y su capacidad para actuar incluso en lugares asociados al turismo y al lujo.


