Artemis II: así avanza el histórico viaje a la Luna, la hermosa foto de la Tierra, la falla del baño y el plan completo de la misión

¿Sabes cuál es el tamaño de Artemis II

La nave Orion, impulsada por el cohete SLS, despegó el 1 de abril con cuatro astronautas a bordo. La misión durará unos 10 días, rodeará la Luna sin alunizar y ya superó sus primeras contingencias técnicas en pleno camino al espacio profundo.

La misión Artemis II de la Nasa ya entró en una fase decisiva. Tras despegar el 1 de abril de 2026 desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, la cápsula Orion con los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen logró abandonar la órbita terrestre el 2 de abril, luego de completar con éxito el encendido translunar de su motor principal. Para el 3 de abril, la tripulación ya había superado las 100.000 millas de distancia desde la Tierra y seguía en ruta hacia la Luna, en el primer vuelo tripulado más allá de la órbita baja terrestre en más de 50 años.

El viaje, previsto para durar aproximadamente 10 días, no incluye alunizaje. Se trata de una misión de sobrevuelo lunar diseñada para probar, con seres humanos a bordo, los sistemas del programa Artemis antes del futuro regreso de astronautas a la superficie del satélite. La Nasa ha explicado que Orion orbitará la Tierra en sus primeras horas, realizará maniobras de verificación, se separará de la etapa superior del cohete para ejecutar pruebas de pilotaje manual y, una vez validado el desempeño de la nave, seguirá una trayectoria de “retorno libre” alrededor de la Luna, un perfil que aprovecha la gravedad del sistema Tierra-Luna para regresar sin necesidad de una gran maniobra de propulsión en el trayecto de vuelta.

La agenda oficial de la misión deja ver un itinerario minucioso. En el día 1, la tripulación dedicó cerca de 23 horas a revisar sistemas críticos todavía relativamente cerca de la Tierra, incluyendo dispensador de agua, eliminación de dióxido de carbono, módulos de habitabilidad y el sistema sanitario. En el día 2 se ejecutó el encendido translunar. En los días 3, 4 y 5 están previstas correcciones de trayectoria, ensayos médicos, prácticas de comunicaciones y pruebas con trajes de supervivencia. El día 6 será el punto culminante: Orion pasará por detrás de la Luna, a una distancia que puede variar entre 4.000 y 6.000 millas sobre la superficie, con una pérdida temporal de comunicaciones de entre 30 y 50 minutos. El día 10 está prevista la reentrada y el amerizaje en el Pacífico, frente a la costa de San Diego.

Además de su valor simbólico, Artemis II es una misión de verificación técnica a gran escala. La Nasa busca probar por primera vez con tripulación real la capacidad del sistema Orion para sostener vida humana en espacio profundo, verificar comunicaciones con la Deep Space Network, poner a prueba refugios frente a radiación, procedimientos médicos, ejercicios físicos en microgravedad y maniobras manuales de vuelo. También pretende recoger datos sobre el comportamiento de la nave, el rendimiento de sus motores y la respuesta de los astronautas durante una travesía que los llevará más lejos que cualquier vuelo humano desde la era Apolo. La propia Nasa ha señalado que, dependiendo del momento exacto del lanzamiento, Artemis II incluso podría romper el récord de distancia alcanzada por una tripulación humana desde la Tierra.

El vehículo que sostiene esta operación es el cohete SLS (Space Launch System), en su configuración Block 1. Según la Nasa, el lanzador mide 98,1 metros de altura, pesa cerca de 2,6 millones de kilogramos cargado y desarrolla más de 39,1 millones de newtons de empuje al despegue, una cifra superior a la del Saturn V en fuerza bruta. Su etapa central mide 64,6 metros de alto y 8,4 metros de diámetro, almacena hidrógeno líquido y oxígeno líquido criogénicos y alimenta cuatro motores RS-25, complementados por dos potentes impulsores laterales de combustible sólido.

Para dimensionar su tamaño, el SLS puede compararse con un edificio de más de 30 pisos: sus 98 metros de altura equivalente , aproximadamente, a una torre residencial o de oficinas de gran escala. También supera ampliamente la longitud de un avión comercial de fuselaje estrecho como un Boeing 737, que ronda los 39 a 42 metros, y es más del doble de largo que muchas de esas aeronaves. Incluso frente a gigantes de la aviación como el Airbus A380, de casi 73 metros de largo, el SLS sigue siendo notablemente más alto, lo que da una idea de la magnitud del cohete diseñado para llevar nuevamente astronautas hacia la Luna.

Encima del SLS viaja Orion, la nave destinada a llevar y traer a la tripulación. La cápsula tiene un volumen habitable de 330 pies cúbicos, equivalente aproximadamente al espacio interior de dos minivanes, y ofrece casi 60 % más espacio que el módulo de mando del programa Apolo. Su módulo tripulado pesa 34.400 libras en la configuración de Artemis II, cuenta con cuatro paneles solares desplegables, un motor principal de maniobra orbital de 6.000 libras de empuje, motores auxiliares y propulsores de control, además de un escudo térmico de 16,5 pies de diámetro que deberá resistir la reentrada atmosférica a cerca de 25.000 millas por hora.

Uno de los episodios que más atención ha generado en las primeras horas del vuelo fue la falla del baño. La Nasa informó que la tripulación detectó una luz intermitente de advertencia antes de una maniobra orbital y que, tras revisar la telemetría, se confirmó un problema en el sistema sanitario de Orion. En concreto, se trató de una avería asociada al ventilador del sistema de recolección de orina, que dejó inoperante esa función durante varias horas. La agencia indicó después que, en coordinación con el centro de control en Houston, la tripulación logró restablecer el baño a operación normal.

La protagonista de esa solución fue Christina Koch, especialista de misión y única mujer a bordo, quien asumió la revisión del sistema y luego bromeó sobre haberse convertido en “la fontanera espacial”. Durante el daño, los astronautas tuvieron que recurrir a métodos de contingencia para la recolección de orina, mientras el sistema de residuos sólidos seguía disponible. La Nasa considera este módulo de higiene como una mejora histórica frente a la era Apolo, cuando los astronautas usaban bolsas plásticas. Ahora Orion dispone de un compartimiento privado, agarres para estabilidad, flujo de aire para extraer residuos y embudos personales para la orina, aunque sigue siendo un sistema ruidoso y exigente en un espacio tan reducido.

La tripulación de Artemis II reúne varios hitos en un solo vuelo. Reid Wiseman actúa como comandante; Victor Glover, como piloto; Christina Koch, como especialista de misión; y Jeremy Hansen, astronauta de la Agencia Espacial Canadiense, como segundo especialista de misión. Es, además, la primera misión lunar con una mujer, una persona negra y un astronauta no estadounidense entre sus integrantes. Esa combinación convierte a Artemis II en una operación de alto valor científico, tecnológico y simbólico para la Nasa y sus socios internacionales.

Lo que viene ahora será el tramo más observado del viaje. El sobrevuelo de la Luna está programado para el lunes 6 de abril, cuando la tripulación tomará imágenes de alta resolución y hará observaciones directas de sectores de la cara oculta nunca vistos por humanos desde una nave tripulada moderna. Después comenzará el retorno a la Tierra, con nuevas correcciones de trayectoria, preparación para la reentrada y descenso asistido por paracaídas hasta el amerizaje final en el océano Pacífico. Si el plan se mantiene sin cambios mayores, Artemis II no solo habrá reabierto la ruta tripulada hacia la Luna: también habrá validado el hardware y los procedimientos con los que la Nasa pretende volver a poner botas humanas sobre la superficie lunar en las próximas misiones.