A la cárcel hombre que golpeó brutalmente a dueña de pastelería en Usaquén: Fiscalía lo procesa por tentativa de homicidio

Racifo Jesús Acosta Lizardo, ciudadano venezolano señalado de propinar más de 80 golpes a María Quevedo, propietaria de Rü Pâtisserie, fue enviado a prisión por orden de una jueza. El hombre había sido capturado en flagrancia después del ataque del pasado 23 de julio, pero recuperó la libertad porque inicialmente el caso fue investigado por lesiones personales. Nuevas pruebas llevaron a la Fiscalía a solicitar su captura y procesarlo por homicidio en grado de tentativa.

BOGOTÁ — Dos meses después de la brutal agresión que quedó registrada por las cámaras de seguridad de una pastelería de Usaquén y que causó indignación por la violencia de las imágenes y la posterior libertad del señalado atacante, la justicia tomó una nueva decisión.

Una jueza de control de garantías ordenó enviar a prisión a Racifo Jesús Acosta Lizardo, ciudadano venezolano señalado de atacar violentamente a María Quevedo, propietaria de la pastelería Rü Pâtisserie, ubicada en el norte de Bogotá.

La Fiscalía General de la Nación recopiló nuevos elementos materiales probatorios y cambió el alcance penal de la investigación. Acosta Lizardo fue capturado nuevamente el 21 de septiembre en vía pública de Bogotá, esta vez mediante una orden judicial.

Un fiscal de la Seccional Bogotá le imputó el delito de homicidio en grado de tentativa por los hechos ocurridos la noche del pasado 23 de julio.

El reclamo por un pago que terminó en una brutal golpiza

Los hechos ocurrieron dentro de Rü Pâtisserie, establecimiento ubicado en la calle 119B #5-09, en el sector de Usaquén.

Acosta Lizardo llevaba aproximadamente dos semanas trabajando en el establecimiento. De acuerdo con la investigación y el relato entregado posteriormente por la víctima, el hombre había decidido no continuar trabajando y reclamó que le pagaran inmediatamente el dinero correspondiente.

La discusión se produjo cuando María Quevedo le explicó que el pago no podía realizarse en ese momento.

Según la reconstrucción de la Fiscalía, el procesado habría reclamado el pago anticipado de su salario y, ante la negativa de su empleadora, comenzó la agresión.

Quevedo había relatado anteriormente cómo fueron los segundos previos al primer golpe.

Primero me dijo: ‘Si quiere no vuelvo’. Y luego: ‘¿Usted me garantiza que me va a pagar?’”, recordó la empresaria.

Inmediatamente después de esa pregunta, según su versión, recibió el primer golpe en el rostro.

Más de tres minutos de agresión

Las cámaras de seguridad del establecimiento se convirtieron en una pieza fundamental de la investigación.

Las imágenes muestran a Acosta Lizardo acercándose a la mujer y posteriormente atacándola.

La diferencia de contextura entre ambos resulta evidente en los videos: Quevedo intenta protegerse mientras el hombre continúa golpeándola.

El ataque se prolongó durante aproximadamente tres minutos.

En diferentes momentos de la grabación se observa cómo la víctima cae al piso y es golpeada repetidamente. Después, el agresor la toma del cabello y la arrastra hacia la parte interior del establecimiento, alejándola de la vitrina y de la calle.

Una segunda cámara instalada en la cocina registró la continuación de la agresión.

Más de 80 golpes

La violencia del ataque quedó reflejada posteriormente en las valoraciones médicas.

Quevedo denunció haber recibido más de 80 golpes en diferentes partes del cuerpo, especialmente en cabeza, rostro, abdomen y espalda.

Entre las lesiones reportadas estuvieron una fractura de nariz, múltiples hematomas, afectaciones en los ojos y desprendimiento parcial del cuero cabelludo.

La víctima recibió inicialmente una incapacidad médica de 20 días.

La gravedad de esas lesiones terminó siendo uno de los elementos relevantes para que las autoridades profundizaran la investigación y reevaluaran la calificación jurídica inicialmente aplicada al caso.

La llevó hacia un lugar menos visible

Uno de los aspectos destacados ahora por la Fiscalía es la manera como se desarrolló la agresión.

El organismo investigador sostiene que, después de hacer caer a la mujer, el procesado la llevó hacia una zona menos visible del establecimiento, donde habría continuado golpeándola.

También se investigaron las amenazas pronunciadas durante y después del ataque.

Un comerciante que participó en el rescate de Quevedo aseguró posteriormente que, incluso cuando Acosta ya estaba bajo custodia policial, volvió a amenazarla.

Según el testigo, el hombre gritó:

Voy a volver y te voy a matar, maldita”.

El testigo aseguró que expresiones similares se escucharon mientras la mujer era golpeada.

Romper objetos para que alguien escuchara

Durante varios momentos de la agresión, María Quevedo no consiguió salir del establecimiento.

La mujer intentó entonces generar ruido para alertar a las personas que se encontraban en negocios cercanos.

En medio del ataque alcanzó a golpear una mesa y romper elementos de cristalería.

El estruendo terminó llamando la atención de comerciantes vecinos.

Varias personas ingresaron al establecimiento y consiguieron auxiliar a la empresaria. Posteriormente bajaron la cortina o reja del local para impedir que el señalado agresor escapara mientras llegaba la Policía.

Fue capturado, pero recuperó la libertad

Este punto se convirtió en una de las mayores controversias del caso.

Uniformados del CAI Santa Bárbara llegaron al lugar y capturaron a Acosta Lizardo en flagrancia. El hombre fue trasladado a la URI de Paloquemao.

Sin embargo, recuperó la libertad poco después.

En ese momento, el expediente estaba siendo manejado preliminarmente por lesiones personales y daño en bien ajeno.

La Fiscalía explicó entonces que esos delitos, bajo las circunstancias inicialmente conocidas, no permitían solicitar la medida de aseguramiento que reclamaban la víctima y las autoridades distritales. El hombre quedó vinculado al proceso mediante compromiso de comparecencia.

Mientras esto ocurría, María Quevedo permanecía recibiendo atención médica.

Fiscalía ordenó revisar nuevamente las lesiones

La liberación generó cuestionamientos y llevó a profundizar las verificaciones sobre la gravedad de las heridas.

La Fiscalía ordenó contrastar el dictamen preliminar de Medicina Legal con la historia clínica completa del centro hospitalario en el que fue atendida Quevedo.

El objetivo era establecer si las lesiones podían tener una gravedad superior a la determinada inicialmente y, con ello, evaluar si correspondía modificar el delito investigado.

El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, también cuestionó públicamente que el hombre estuviera en libertad y solicitó que los hechos fueran examinados bajo una conducta penal más grave.

De lesiones personales a tentativa de homicidio

Casi dos meses después, el panorama jurídico cambió.

Los elementos materiales probatorios obtenidos durante la investigación llevaron a la Fiscalía a concluir que existían fundamentos para solicitar una nueva orden de captura.

Esta vez el organismo investigador no presentó el ataque únicamente como unas lesiones.

Un fiscal de la Seccional Bogotá formuló imputación contra Acosta Lizardo por homicidio en grado de tentativa.

La diferencia es sustancial: la Fiscalía sostiene ahora que las circunstancias del ataque permiten investigar si la conducta estuvo dirigida a causar la muerte de la víctima, aunque ese resultado finalmente no se produjo.

Será durante el proceso penal cuando el ente acusador tendrá que demostrar esa hipótesis.

Nuevamente capturado

Con las nuevas evidencias recopiladas, un juez expidió la orden de captura.

Acosta Lizardo fue localizado y detenido el 21 de septiembre en vía pública de Bogotá.

Posteriormente fue presentado ante una jueza de control de garantías para las audiencias correspondientes.

A diferencia de lo ocurrido después de la primera captura en julio, esta vez la Fiscalía solicitó que permaneciera privado de la libertad mientras continúa el proceso.

El relato de la Fiscalía ante la jueza

Durante la audiencia, la Fiscalía reconstruyó la secuencia de violencia sufrida por María Quevedo y expuso ante la jueza las circunstancias que, según su investigación, permiten sustentar la tentativa de homicidio.

El fiscal hizo referencia a la sucesión de golpes, la caída de la víctima, el traslado hacia una parte menos visible del negocio, la continuación del ataque y las amenazas.

Las grabaciones de las cámaras internas son uno de los elementos centrales para reconstruir lo ocurrido.

Para la Fiscalía, no se trató únicamente de una discusión laboral que terminó en una agresión: las características y duración del ataque son elementos que deberán analizarse para determinar la intención del procesado.

Una jueza ordenó enviarlo a la cárcel

Después de escuchar los argumentos presentados durante las audiencias, una jueza de control de garantías impuso medida de aseguramiento privativa de la libertad en establecimiento carcelario contra Racifo Jesús Acosta Lizardo.

De esta manera, el hombre que había recuperado la libertad después de su primera captura deberá ahora permanecer recluido mientras avanza el proceso por tentativa de homicidio.

La decisión no constituye una condena. Acosta Lizardo continúa amparado por la presunción de inocencia y será el proceso judicial el que determine su responsabilidad penal.

Un video que resultó determinante

La investigación cuenta con una característica particular: buena parte de la secuencia quedó registrada desde diferentes ángulos.

Las cámaras permiten observar los momentos previos a la discusión, el inicio de la agresión, la caída de la mujer, los golpes y el momento en que es llevada hacia el interior del establecimiento.

Esas imágenes, junto con la historia clínica, las valoraciones médico-legales, los testimonios de quienes acudieron a auxiliarla y las demás evidencias recaudadas por la Fiscalía, forman parte del expediente que permitió replantear la investigación.

Dos meses después de que María Quevedo fuera golpeada dentro de su propio negocio y mientras inicialmente el señalado agresor permanecía en libertad, el caso entra ahora en una nueva etapa judicial: Racifo Jesús Acosta Lizardo enfrentará privado de la libertad un proceso por homicidio en grado de tentativa.