Trump endurece su tono contra Irán y amenaza con atacar infraestructura clave si no reabre el estrecho de Ormuz

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó este 7 de abril la presión sobre Irán con nuevas amenazas públicas contra su infraestructura eléctrica y de transporte, al advertir que podría ordenar ataques si Teherán no reabre el estrecho de Ormuz antes del plazo fijado por Washington. La escalada ocurre en medio de un conflicto regional que ya golpea los mercados energéticos y reabre el debate sobre los límites del derecho internacional humanitario.

Una amenaza directa en medio del ultimátum

Donald Trump lanzó este martes una de sus advertencias más duras contra Irán desde que comenzó la actual escalada militar. En un mensaje publicado en Truth Social, el mandatario escribió: “Toda una civilización morirá esta noche, para no volver jamás”, al acercarse el plazo que fijó para que Irán reabra el estrecho de Ormuz. Reuters reportó además que Trump había advertido previamente que Irán podría ser “eliminado en una noche” y que puentes y centrales eléctricas podrían ser atacados si no había un acuerdo.

La Casa Blanca ha vinculado la posibilidad de una desescalada a dos exigencias principales: que Irán vuelva a permitir el tránsito marítimo por Ormuz y que presente una respuesta aceptable a las exigencias de Washington sobre su programa nuclear. El vicepresidente JD Vance afirmó este martes que la estrategia de presión militar no ha cambiado, aunque también señaló que la infraestructura energética iraní no sería atacada “a menos que la diplomacia fracase” o no produzca una propuesta satisfactoria.

Qué dijo exactamente Trump

Según Reuters, Trump amenazó con ordenar ataques a plantas eléctricas, puentes y otra infraestructura iraní si Teherán no cedía antes de las 8:00 p. m. de Washington. En declaraciones previas y mensajes públicos, sostuvo que “todo el país puede ser eliminado en una noche” y presentó el momento como uno de los episodios decisivos de la crisis. En otro mensaje, incluso habló de un eventual “cambio de régimen completo y total”, aunque sin precisar si esa era una meta oficial de su gobierno.

Las amenazas de Trump han generado alarma por el lenguaje utilizado y por el tipo de objetivos mencionados. La agencia AP informó que expertos en derecho internacional consideran que ataques deliberados contra infraestructura civil —como redes eléctricas o puentes— podrían constituir crímenes de guerra si no existe un objetivo militar claro o si el daño a la población civil resulta desproporcionado.

Por qué el estrecho de Ormuz está en el centro de la crisis

El estrecho de Ormuz es uno de los corredores marítimos más sensibles del mundo. Se ubica entre Irán y Omán, conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo, y es considerado por la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) como uno de los principales “cuellos de botella” del comercio mundial de energía. En la primera mitad de 2025, por esa ruta transitó una parte decisiva del petróleo y otros líquidos del mercado global; Reuters resume su peso actual en torno a una quinta parte del comercio mundial de petróleo.

La discusión sobre Ormuz no es solo geográfica, sino económica y estratégica. La EIA advierte que hay muy pocas alternativas para sacar por otras rutas el volumen de crudo que cruza por allí, especialmente desde los países exportadores del golfo. Britannica también recuerda que esta vía ha sido históricamente un punto de fricción regional y que cualquier interrupción allí tiene un efecto inmediato en los precios del petróleo, el transporte marítimo y la seguridad internacional.

El origen inmediato del pulso entre Washington y Teherán

El actual enfrentamiento se agravó después de que Irán restringiera casi por completo el tránsito por el estrecho en respuesta a los ataques de Estados Unidos e Israel lanzados desde finales de febrero. Reuters informó que Teherán permitió el paso de embarcaciones con bienes esenciales hacia sus propios puertos, pero mantuvo restricciones más amplias sobre el tráfico marítimo, lo que ha dejado el corredor prácticamente bloqueado para buena parte del comercio energético internacional.

Esa situación ha disparado la presión de Washington. El gobierno estadounidense sostiene que reabrir Ormuz es clave para estabilizar el mercado y evitar mayores daños económicos. Los mercados han reaccionado con nerviosismo: Reuters reportó este martes que el petróleo Brent se ha movido por encima de los 111 dólares por barril y que la incertidumbre geopolítica mantiene fuerte volatilidad financiera.

La respuesta de Irán

Irán ha rechazado aceptar las condiciones estadounidenses en los términos planteados por Trump. Reuters reportó que Teherán transmitió, a través de Pakistán, una propuesta propia para terminar el conflicto y dejó claro que no confía en un alto el fuego temporal si no existen garantías de que no volverá a ser atacado. La posición iraní ha sido que cualquier arreglo debe incluir el cese de los bombardeos y condiciones más amplias que una simple reapertura de Ormuz.

Al mismo tiempo, Irán ha advertido que atacará infraestructura crítica de sus adversarios si sus propios activos civiles o energéticos son golpeados. Reuters informó que esa amenaza ya preocupa especialmente en el golfo, donde plantas desalinizadoras e instalaciones energéticas son esenciales para millones de personas y podrían quedar expuestas en caso de una nueva escalada.

El trasfondo histórico del estrecho

La importancia de Ormuz no es nueva. Desde hace décadas, este paso ha sido un punto central de tensión entre Irán, Estados Unidos y las monarquías del golfo. Britannica recuerda que su posición como única salida marítima del golfo Pérsico hacia mar abierto lo convirtió en un punto neurálgico durante crisis anteriores, incluidas las disputas por navegación y los episodios de la llamada “guerra de los petroleros”. Esa historia explica por qué cualquier amenaza sobre Ormuz se interpreta hoy como una señal de alcance global.

En el contexto actual, el estrecho volvió a convertirse en el corazón del conflicto porque combina tres factores al mismo tiempo: el control de la energía, la seguridad marítima y la presión diplomática. Para Washington, mantener abierto ese paso es una prioridad económica y estratégica; para Teherán, restringirlo funciona como una carta de presión frente a los ataques militares y las sanciones.

El debate legal e internacional

Las amenazas de Trump también abrieron una discusión jurídica. AP reportó que especialistas en leyes de la guerra consideran que prometer ataques generalizados contra centrales eléctricas, puentes y otros bienes civiles esenciales puede chocar con el derecho internacional humanitario. Esas normas obligan a distinguir entre objetivos militares y bienes civiles, y prohíben ataques desproporcionados contra infraestructura de la que depende la población.

Hasta ahora, la administración Trump ha desestimado esos cuestionamientos y ha insistido en que la presión busca forzar una salida rápida. Sin embargo, la tensión diplomática aumentó todavía más con la discusión en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre una resolución para proteger la navegación comercial en Ormuz. Reuters señaló que el texto fue suavizado por objeciones de China y otros países, y que finalmente se orientó más a medidas defensivas que a una autorización de fuerza.

Un conflicto con impacto mundial

Más allá del pulso político, la crisis ya tiene consecuencias tangibles. Reuters informó que la EIA prevé que los combustibles sigan caros incluso si el estrecho reabre, porque recomponer flujos de suministro y logística puede tomar meses. La Agencia Internacional de la Energía, citada también por Reuters, ha descrito la situación como una crisis energética de magnitud excepcional, alimentada por la casi total parálisis de uno de los corredores más importantes del planeta.

Con ese telón de fondo, las palabras de Trump elevaron el nivel de alarma internacional no solo por su dureza, sino porque colocan en el centro del debate la posibilidad de atacar infraestructura esencial de un país de más de 80 millones de habitantes. Mientras se agota el ultimátum de Washington, la atención mundial sigue puesta sobre dos preguntas: si Irán cederá en Ormuz y si Estados Unidos llevará sus amenazas un paso más allá.