La Fiscalía reconstruyó con precisión la compra, manipulación y envío de las frambuesas contaminadas que causaron la muerte de dos adolescentes en el norte de Bogotá. Seis meses de investigación permitieron identificar a la presunta responsable, hoy buscada en cuatro países.
Seis meses después del envenenamiento que conmocionó a Bogotá en abril de 2025, la Fiscalía General de la Naciónlogró establecer, con base en pruebas técnicas, periciales y testimoniales, que la muerte de Inés de Bedout y Emilia Forero, dos adolescentes de 15 años, no fue un accidente, sino un homicidio premeditado ejecutado mediante el uso de talio oculto en frambuesas congeladas enviadas como un supuesto obsequio a un apartamento del exclusivo barrio Rosales, en el norte de la capital.
El caso dio un giro definitivo cuando el ente acusador obtuvo orden de captura contra Zulma Guzmán Castro, empresaria de 54 años, y activó una circular roja de Interpol para lograr su localización y extradición, luego de comprobar que abandonó el país pocos días después de la intoxicación masiva. Hoy, las autoridades la rastrean en Argentina, Brasil, España y el Reino Unido.
La compra del veneno: fechas, horas y registros clave
Uno de los ejes centrales de la investigación se concentra en la trazabilidad exacta de la compra de las frambuesas. Investigadores del CTI de la Unidad de Vida de la Seccional Bogotá lograron establecer que Zulma Guzmán Castro adquirió un primer paquete de frambuesas congeladas el 25 de marzo a la 1:15 de la tarde, por un valor cercano a los 30.000 pesos.
Al día siguiente, 26 de marzo, a las 7:00 de la noche, compró un segundo paquete que fue enviado a una dirección ubicada en la calle 77 con carrera séptima, según registros de cámaras de seguridad, facturación electrónica y plataformas de despacho analizadas por los investigadores.
Los cruces de información permitieron determinar que Guzmán Castro continuó comprando frambuesas en fechas posteriores, lo que levantó las primeras sospechas sobre la posible manipulación del alimento antes de su envío final a la vivienda de la familia De Bedout.
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El domicilio: un envío que nadie esperaba
La noche del 4 de abril, un domiciliario llegó hasta el apartamento del barrio Rosales con un tarro de frambuesas congeladas, presentado como un obsequio. Las adolescentes que se encontraban en el lugar, acompañadas de otros dos jóvenes, manifestaron que el regalo no estaba dirigido a ellas, pero el mensajero insistió en dejar el paquete.
Este detalle se convirtió en una de las pistas más relevantes del caso. Aunque inicialmente no se logró ubicar al domiciliario, su testimonio fue clave para direccionar la investigación hacia Zulma Guzmán Castro, cuyos registros migratorios y financieros empezaron a coincidir con los movimientos del envío.
Horas después del consumo del alimento, los cuatro adolescentes ingresaron de urgencia a la Fundación Santa Fe de Bogotá en la madrugada del 5 de abril. Dos de ellos fallecieron por intoxicación aguda, una tercera menor quedó con secuelas neurológicas graves, y un cuarto joven logró recuperarse.
El dictamen de Medicina Legal: talio como causa de muerte
El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses confirmó que la causa de muerte fue la ingestión de talio, un metal altamente tóxico que no tiene olor, color ni sabor, lo que explica por qué las víctimas no detectaron ninguna anomalía al consumir las frambuesas.
Los peritajes concluyeron que el talio fue aplicado de manera externa al alimento, descartando cualquier contaminación accidental en la cadena de producción o comercialización. La Fiscalía estableció que se trató de una introducción directa, intencional y controlada del veneno.
Madre de una de las menores falleció dos años antes
Otro dato que se conoce es que la madre de una de las menores había fallecido tiempo atrás a causa de una enfermedad, aunque existen versiones médicas que sugieren que también presentaba rastros de talio en su cuerpo. Familiares piden ahondar en este caso donde falleció la esposa de Juan de Bedout.
¿Quién es Zulma Guzmán Castro?
Zulma Guzmán Castro es una empresaria de 54 años, propietaria de una compañía dedicada al alquiler de vehículos automotores, creada en 2016 con un capital inicial de 15 millones de pesos. Según información judicial, su empresa opera bajo un esquema de vehículos eléctricos, con presencia en Colombia y vínculos comerciales en el exterior.
En entrevistas previas a medios, se definía como emprendedora del sector de movilidad sostenible y afirmaba haber llegado a administrar 60 vehículos con más de 5.000 usuarios. También aseguraba tener negocios inmobiliarios en Argentina.
De acuerdo con la Fiscalía, Guzmán Castro tenía una relación cercana con Juan de Bedout, padre de una de las víctimas y destinatario del envío de las frambuesas, lo que reforzó la hipótesis de que el ataque tenía un destinatario específico.
La fuga tras el crimen y los movimientos internacionales
La investigación también reconstruyó los movimientos migratorios de la empresaria. Aunque desde febrero de 2025 ya se había desplazado a Argentina, salió nuevamente de Colombia pocos días después del envenenamiento.
Fuentes judiciales indicaron que estuvo en su residencia al menos hasta el 13 de agosto, y luego se desplazó por Argentina, Brasil, España y el Reino Unido. Estos desplazamientos internacionales fueron fundamentales para que la Fiscalía solicitara la activación de la circular roja de Interpol el 25 de octubre.
Las autoridades también adelantaron vigilancias discretas a un apartamento en el barrio El Nogal, donde se presumía que podía refugiarse antes de salir definitivamente del país.
Las pruebas que sustentan la orden de captura
El informe presentado ante un juez penal de control de garantías reúne varios elementos probatorios:
- Registros de compra de frambuesas con fecha, hora y valor exactos.
- Rutas de mensajería domiciliaria que coinciden con la compra del producto.
- Resultados químicos que confirman la presencia de talio en el alimento.
- Registros de movimientos migratorios posteriores al crimen.
- Testimonios que acreditan la cercanía de la implicada con la familia afectada.
- Análisis financieros de la empresaria en los días previos al envío.
Con base en este material, la Fiscalía imputaría a Guzmán Castro los delitos de homicidio agravado y tentativa de homicidio, por la menor que sobrevivió con graves secuelas y el otro joven que logró recuperarse.
¿Qué es el talio y por qué es letal?
El talio (Tl) es un elemento químico metálico que se absorbe fácilmente por el sistema digestivo y la piel. Una vez en el organismo, se distribuye por el torrente sanguíneo y se acumula en órganos vitales como hígado, riñones, corazón y sistema nervioso.
La intoxicación aguda, conocida como taliotoxicosis, produce:
- Dolor abdominal
- Diarrea severa
- Vómito
- Caída del cabello
- Daño neurológico progresivo
- Fallo multiorgánico
Dosis cercanas a 1 gramo pueden resultar letales, y no existe un antídoto específico, por lo que el tratamiento se enfoca en limitar la absorción y acelerar su eliminación.
Un crimen que estremeció al país
El fallecimiento de Inés de Bedout y Emilia Forero generó una profunda conmoción nacional por la crudeza del método empleado y por tratarse de menores de edad. El caso abrió un debate sobre la seguridad de los envíos domiciliarios, el control de sustancias altamente tóxicas y la protección de las víctimas indirectas de disputas personales.
Con la circular roja activa, la Fiscalía sostiene que es cuestión de tiempo para que Zulma Guzmán Castro sea ubicada, capturada y puesta a disposición de la justicia colombiana, donde deberá responder por el doble homicidio.


