Ley seca en Bogotá y Colombia por las elecciones del 8 de marzo: horarios, controles y qué cambia este fin de semana

Qué pasa si viola la ley seca en elecciones: multas para personas y sanciones a comercios en Bogotá y Colombia

Bogotá y el resto del país entrarán en ley seca por la jornada electoral del domingo 8 de marzo. La medida regirá desde la tarde del sábado 7 hasta el mediodía del lunes 9, en medio de un amplio despliegue de seguridad, monitoreo en tiempo real y controles especiales para garantizar las votaciones al Congreso y las consultas interpartidistas. 

La ley seca por las elecciones del 8 de marzo no solo prohíbe vender y consumir alcohol durante el fin de semana electoral. También contempla multas, decomiso de licor y posibles cierres temporales para los establecimientos que incumplan la restricción.

Colombia entra en un fin de semana de restricciones y vigilancia reforzada por las elecciones del domingo 8 de marzo. Con la apertura de las urnas prevista entre las 8:00 de la mañana y las 4:00 de la tarde, el país se prepara para una jornada en la que se renovará el Congreso de la República y, al mismo tiempo, se realizarán consultas interpartidistas. En ese ambiente de expectativa, la ley seca volverá a ser una de las medidas centrales para blindar el orden público antes, durante y después de la votación.

En Bogotá, la ciudad entrará en ley seca desde las 6:00 de la tarde del sábado 7 de marzo y permanecerá bajo la restricción hasta las 12:00 del mediodía del lunes 9. Durante ese periodo quedarán restringidos la venta, comercialización y consumo de bebidas embriagantes, tanto en establecimientos comerciales como en espacios públicos. La capital decidió acogerse al mismo horario fijado a nivel nacional para la jornada electoral.

Desde la tarde del sábado comenzarán a operar los Puestos de Mando Unificado en las 20 localidades, mientras que el PMU distrital funcionará desde el C4 para hacer seguimiento en tiempo real al desarrollo de la jornada. A esto se suma el monitoreo permanente de los puntos de mayor concentración de votantes y la articulación entre autoridades civiles, Policía, Ministerio Público y organismos de control.

El despliegue de seguridad en la capital será amplio. Más de 11.000 policías estarán distribuidos en 1.083 puestos y 17.988 mesas de votación, con especial atención en sitios de alta afluencia como Corferias, universidades públicas, la Plaza de Bolívar, Suba, Usaquén y otros puntos estratégicos de la ciudad. La intención es contener cualquier alteración del orden público y prevenir delitos electorales como la compra de votos o el constreñimiento al sufragante.

Qué pasa si viola la ley seca en elecciones: multas para personas y sanciones a comercios en Bogotá y Colombia

Qué sanción puede recibir una persona

Para los ciudadanos, incumplir la ley seca puede derivar en una multa económica y en el decomiso del licor. La sanción que se está aplicando para esta restricción electoral corresponde a una multa general tipo 4, equivalente a 32 salarios mínimos diarios legales vigentes, lo que para 2026 ronda los $1,86 millones. Esta sanción puede imponerse a quien sea sorprendido consumiendo, comprando o participando en actividades prohibidas durante el periodo de restricción.

Qué puede pasar con los comercios

En el caso de los establecimientos, las consecuencias pueden ser más severas. Un bar, tienda, supermercado, restaurante o discoteca que venda licor durante la ley seca se expone no solo a comparendos y multas, sino también a medidas correctivas como la suspensión temporal de la actividad o el cierre temporal del negocio, dependiendo de la gravedad del incumplimiento y de la actuación de las autoridades de policía.

Qué revisan las autoridades durante los operativos

Durante este fin de semana electoral, los controles se concentran en verificar si hay expendio de licor, consumo en espacios abiertos al público o funcionamiento irregular de establecimientos que deban acatar la medida. Además de imponer la sanción, las autoridades pueden retirar el producto, levantar comparendos e iniciar actuaciones administrativas contra el negocio o su responsable.

La restricción aplica en espacios públicos y privados abiertos al público

La medida no se limita a bares y discotecas. También cobija otros lugares donde haya venta o consumo de bebidas alcohólicas y que, por su naturaleza, tengan acceso al público. Por eso, durante la ley seca los establecimientos deben suspender toda actividad relacionada con licor, incluso si su operación habitual incluye este tipo de productos.

En la práctica, violar la ley seca puede salir caro tanto para una persona como para un comercio. Para los ciudadanos, el riesgo principal es una multa alta y el decomiso del licor. Para los negocios, además del golpe económico, existe la posibilidad de enfrentar cierres temporales y sanciones administrativas en plena jornada electoral. Por eso, durante este fin de semana, la recomendación de las autoridades es clara: no vender, no comprar y no consumir licor dentro del horario de restricción.

La medida busca bajar la temperatura de un fin de semana que, tradicionalmente, concentra una fuerte movilización ciudadana, tensiones políticas y un alto volumen de actividad institucional. La ley seca se convierte así en una especie de telón preventivo: bares más silenciosos, reuniones sociales más controladas y un espacio público bajo mayor supervisión en vísperas de una jornada decisiva para el mapa político del país.

En Bogotá, además de la restricción sobre bebidas alcohólicas, las autoridades mantendrán abiertos los canales de denuncia para reportar irregularidades electorales o hechos que alteren la convivencia. La ciudadanía podrá acudir a la línea 122 de la Fiscalía, a la línea 157 para denunciar posibles delitos electorales y a la línea de emergencias 123 para situaciones de seguridad y convivencia.

El domingo 8 de marzo, mientras las mesas reciban a los votantes entre las 8:00 a. m. y las 4:00 p. m., el país operará bajo una mezcla de rutina democrática y alerta institucional. Habrá filas tempranas, presencia policial reforzada, monitoreo constante y un objetivo compartido por las autoridades: que la jornada avance sin sobresaltos y que el cierre de urnas marque el comienzo del conteo, no de las emergencias.