Jueza envía a prisión a Ricardo González por el homicidio de Jaime Esteban Moreno: “Aquí hubo crueldad máxima”

Redacción Judicial – Focus Noticias

La justicia avanzó este viernes  en el caso del homicidio de Jaime Esteban Moreno Jaramillo, estudiante de Ingeniería de Sistemas de la Universidad de los Andes, asesinado en la madrugada del 31 de octubre tras salir de una fiesta de Halloween en Chapinero.

En audiencia realizada en el Complejo Judicial de Paloquemao, la juez del caso ordenó medida de aseguramiento en establecimiento carcelario contra Ricardo Rafael González Castro, segundo implicado en los hechos y quien se entregó voluntariamente en Cartagena el pasado 10 de noviembre.

La decisión se tomó tras un extenso análisis de los videos, testimonios y dictámenes forenses, que —según la juez— revelan “violencia extrema, desprecio absoluto por la vida y un ataque brutal que le arrebató la vida a un joven que nunca pudo defenderse”, durante más de 9 horas la jueza leyó.


“Lo dejaron tirado. No lo auxiliaron. Aquí hubo crueldad máxima. Sí es un peligro para la sociedad»: juez

Durante su intervención, la juez sostuvo que las grabaciones, reforzadas por los testimonios de vecinos y testigos presenciales, muestran que la agresión fue conjunta y desproporcionada:

Lo golpearon, lo tumbaron al piso, quedó inconsciente y nunca se levantó. Jaime nunca respondió a los golpes. En el suelo lo siguieron agrediendo de manera brutal.

La juez enfatizó que en el segundo ataque —del cual la víctima no volvió a levantarse— participaron los dos agresores, pero el golpe más contundente fue propinado por González:

Aquí se dijo que no había acuerdo tácito, pero los dos lo golpearon. Se ve el lago hemático; él nunca volvió a levantarse. Cuando vi las fotos fue impresionante: botaba sangre por los ojos, la nariz y la boca. Hubo violencia extrema, crueldad máxima, soportada por lo manifestado por el forense y por las múltiples lesiones en la cabeza.

Durante la lectura de la decisión, la jueza fue enfática al describir la gravedad de lo ocurrido: Se nota el desprecio a la vida. Lo dejaron tendido en el piso y no lo auxiliaron. Los videos son reforzados por los testimonios de vecinos y testigos del hecho. Además, lo golpearon, lo tumbaron al suelo donde quedó inconsciente y no se levantó; Jaime nunca respondió a los golpes. En el piso lo siguieron agrediendo de manera brutal. 

Cuando yo vi las fotos fue impresionante: botaba sangre por los ojos, la nariz y la boca. En esa segunda lesión participaron los dos, pero en el segundo ataque —del cual nunca se levantó— el golpe lo dio Ricardo González. Aquí hubo violencia extrema, crueldad máxima, soportado por lo manifestado por el forense y por las múltiples lesiones en la cabeza.

La funcionaria judicial también destacó la actitud de los agresores tras el ataque:

“Luego de la agresión salieron tranquilamente caminando. La Policía los capturó a cinco cuadras. Esto no puede catalogarse como lesiones. Le quitaron la vida.”

La jueza advirtió que en este caso “se quebrantó el derecho a la vida y la dignidad humana”, al señalar que la violencia ejercida contra la víctima fue incompatible con cualquier consideración mínima de respeto por la existencia. Frente al argumento de arraigo presentado por la defensa, la funcionaria fue categórica al afirmar que no existe prueba real de estabilidad o permanencia en el domicilio familiar, no tiene arriasgo ni vínculo social: No está demostrado que viva en la casa de sus padres, no está demostrada la intención de sus padres de recibirlo en su casa; ahí solo llevaba dos días. No tiene un trabajo fijo, ya que los últimos los perdió por llegar tarde. Los padres no sabían dónde estaba, cambió el número de teléfono, el agresor no se presentó ante las autoridades, se va para Cartagena, no le interesó dejar el trabajo.” Según la jueza, estos elementos desvirtúan por completo cualquier presunto arraigo laboral, familiar o territorial.

«Sí es un peligro para la sociedad, por la manera es que sucedieron los hechos, como se abandona la víctima, debemos proteger a la sociedad, por lo que se cumplen los requisitos para la medida de aseguramiento privativa de la libertad, este fue un ataque salvaje, desmedido brutal de homicidio agravado» Jueza


El ataque: así ocurrió la agresión que conmocionó al país

El homicidio tuvo lugar en la madrugada del 31 de octubre. Videos de seguridad muestran que Jaime Esteban fue atacado por dos hombres:

  • Juan Carlos Suárez Ortiz, ya enviado a prisión.
  • Ricardo González, hoy asegurado intramuralmente.

Según la Fiscalía, González —vestido con camiseta negra y orejas de conejo— habría sido el primero en golpear a la víctima por la espalda, derribándola y dejándola en total indefensión. Luego, Suárez, disfrazado de diablo, continuó la golpiza.

El dictamen forense determinó que la muerte fue causada por un trauma craneoencefálico severo, con:

  • fractura frontal deprimida,
  • hemorragias intracraneales,
  • daño cerebral irreversible,
  • compromiso de órganos vitales como cerebro y pulmón.

Jaime Esteban murió horas después en el Hospital de Chapinero.


Lo que pidió la Fiscalía

La fiscal delegada Elsa Cristina Reyes solicitó medida de aseguramiento intramural, argumentando que González:

  • representa peligro para la sociedad y los testigos,
  • podría fugarse,
  • tiene capacidad para obstaculizar la investigación.

El delegado de la Procuraduría respaldó la petición:

“El golpe que le propina Ricardo González a la víctima por la espalda es de tal contundencia que la deja inerme en el piso.”

Ambos organismos coinciden en que los agresores actuaron de forma coordinada.


Lo que pidió la defensa

La abogada Gladys Marcela López solicitó detención domiciliaria señalando que:

  • González se entregó voluntariamente,
  • tiene arraigo familiar en Cartagena,
  • no posee antecedentes,
  • proviene de un entorno vulnerable.

Incluso mencionó que el procesado debió pedir prestados $100.000 para viajar antes de entregarse. La Fiscalía replicó que había asistido a una fiesta cuyo ingreso costaba entre $100.000 y $150.000.

La defensa afirmó sentirse víctima de un “linchamiento verbal” en la audiencia, a lo que la juez respondió:

“Aquí el único linchamiento que se ha observado es el que sufrió la víctima.”


Una decisión con impacto procesal

El caso de Suárez —primer agresor enviado a prisión— ya había marcado un precedente. El juzgado estableció que su conducta constituía homicidio doloso agravado, un delito cuya gravedad, intensidad de la violencia y resultado fatal pesaron en la decisión tomada hoy para González.

La juez concluyó que los elementos probatorios mostraban un comportamiento especialmente violento y desproporcionado:

“Fue golpeado de manera desmedida, sin nada de compasión.”


González deberá enfrentar el proceso tras las rejas

Concluido el análisis, la juez determinó que Ricardo González no podrá enfrentar la investigación desde su residencia. Deberá hacerlo en establecimiento penitenciario mientras avanza el proceso por homicidio agravado.

La decisión fue recibida en silencio absoluto dentro de la sala, mientras familiares y amigos de la víctima siguen exigiendo justicia por la muerte del joven de 20 años que salió a una fiesta de Halloween y nunca regresó a casa.

El proceso continúa y mantendrá la atención del país debido a la brutalidad del ataque y su impacto social.