Juez declara delito de lesa humanidad tortura contra periodista

Bogotá, 26 de agosto de 2025 – 

En un fallo que marca un hito en la defensa de los derechos humanos y la libertad de prensa en Colombia, el Juzgado Décimo Penal del Circuito Especializado de Bogotá condenó al exfuncionario del extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), Giancarlo Auque de Silvestri, como coautor del delito de tortura agravada continuada contra la periodista Claudia Julieta Duque Orrego, en hechos que tuvieron lugar entre 2001 y 2004.

El juez confirmó que la tortura fue un delito de lesa humanidad y condenó al procesado a una pena de 150 meses de prisión, el pago de una multa equivalente a 1.200 salarios mínimos legales vigentes y la inhabilitación para ejercer cargos públicos durante el mismo periodo.

Orden de captura internacional

Dada su actual condición de prófugo, el juzgado ordenó la emisión de una orden de captura nacional e internacional mediante circular roja de Interpol. Se canceló la boleta de captura preventiva vigente, elevando la búsqueda a nivel internacional.

Reparación simbólica y disculpas del Estado

Además de la condena penal, el tribunal ordenó una serie de medidas de reparación simbólica y de garantía de no repetición, entre ellas:

  • Que la Presidencia de la República se pronuncie públicamente para pedir disculpas a Claudia Julieta Duque.
  • Que en la página web oficial de la Presidencia se publique un extracto de la sentencia, con acceso al texto completo, durante al menos dos años.

Asimismo, se fijó una indemnización por daño moral en favor de la periodista, por un valor equivalente a 500 gramos de oro (aproximadamente $126 millones de pesos colombianos).

Una periodista silenciada por investigar

Claudia Julieta Duque fue víctima de persecución sistemática, seguimientos, interceptaciones ilegales, amenazas y hostigamientos, incluso contra su hija menor de edad. Estos hechos, según la sentencia, se dieron como represalia por sus investigaciones sobre el magnicidio del periodista Jaime Garzón, en las que señalaba presunta responsabilidad de actores estatales.

La periodista fue forzada al exilio y, tras su regreso al país, los ataques persistieron con métodos crueles, diseñados para quebrantar su integridad emocional y familiar.

El G-3: un grupo de inteligencia para reprimir

El tribunal identificó la existencia de un grupo especial de inteligencia al interior del DAS, conocido como G-3, creado y dirigido por Giancarlo Auque de Silvestri, y que operó con libertad total para ejecutar estas acciones de inteligencia ilegal, con recursos del Estado.

Impunidad, justicia y memoria

Este fallo representa una victoria para el periodismo independiente y para las mujeres defensoras de derechos humanos en Colombia, al reconocer que los hechos no solo constituyeron tortura, sino que fueron parte de una política de Estado para silenciar voces incómodas, configurando un delito de lesa humanidad, imprescriptible según el derecho internacional.

Claudia Julieta Duque, que ha enfrentado más de dos décadas de lucha judicial, ha sido un emblema de la resistencia civil frente a los abusos del poder.


 

La condena también abre la puerta a nuevas investigaciones contra otros exfuncionarios del DAS y refuerza el llamado de organismos nacionales e internacionales a garantizar que estos crímenes no queden impunes.