Las autoridades avanzan en la investigación sobre el ingreso de varios teléfonos celulares a la Escuela de Carabineros de Bogotá, lugar donde se encuentra recluida Daneidy Barrera Rojas, conocida en redes sociales como “Epa Colombia”. A la interna le han sido incautados cinco celulares durante los últimos meses, hecho que abrió nuevas verificaciones sobre los controles de seguridad en ese centro de reclusión. El caso tomó relevancia luego de que se conocieran reportes sobre presuntas irregularidades y privilegios dentro de las instalaciones.
Según declaró a ese medio el brigadier general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, una de las hipótesis bajo examen es que los dispositivos habrían ingresado durante las visitas, ocultos por mujeres que acudían al lugar y le llevaban alimentos. Esa versión hace parte de las indagaciones en curso y, por ahora, se mantiene en etapa de verificación oficial. El oficial también se refirió al reporte sobre un vehículo Mini Cooper que habría ingresado a las instalaciones, y señaló que alrededor de ese punto existiría una posible confusión en los informes preliminares.
La situación ha reactivado el debate sobre las condiciones de reclusión de la influenciadora y sobre la eficacia de los protocolos de custodia en un lugar que no corresponde a un establecimiento penitenciario ordinario. Epa Colombia fue trasladada desde la cárcel El Buen Pastor por razones de seguridad, ahora se analiza si Barrera Rojas debe regresar a un centro de reclusión convencional. Hasta el momento, el futuro de esa medida es materia de evaluación por parte de las autoridades competentes, mientras continúa la revisión interna sobre lo ocurrido con los equipos incautados.
En medio de ese proceso, el caso también ha puesto la atención sobre la responsabilidad de quienes controlan el acceso de visitantes, paquetes y elementos personales a sitios de detención especial. Más allá de la situación individual de la interna, la investigación busca establecer si hubo fallas de supervisión, omisiones en los procedimientos o eventuales responsabilidades disciplinarias y administrativas. Por ahora, no se ha informado una decisión definitiva sobre cambios en su sitio de reclusión ni sobre eventuales sanciones derivadas de estos hallazgos.
Contexto
Daneidy Barrera Rojas, conocida como “Epa Colombia”, es una empresaria e influenciadora colombiana que ganó notoriedad en redes sociales por sus videos virales y por la marca comercial asociada a su nombre. Su situación judicial se remonta a los hechos de noviembre de 2019, cuando difundió videos en los que aparecía causando daños a una estación de TransMilenio en Bogotá.
El 29 de enero de 2025, la Corte Suprema de Justicia informó que confirmó la condena impuesta en su contra. Según el alto tribunal, el Tribunal Superior de Bogotá la condenó a más de 5 años de prisión (63 meses y 15 días), además de multa y restricciones para el uso de redes sociales durante el mismo término de la pena principal. La Corte también precisó que se le negó la suspensión de la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.
De acuerdo con la sentencia publicada por la Corte, Barrera Rojas fue condenada por los delitos de daño en bien ajeno agravado, perturbación en servicio de transporte público, colectivo u oficial e instigación a delinquir con fines terroristas. En el fallo se recuerda que, en una etapa anterior del proceso, había existido absolución por ese último delito, pero el Tribunal revocó parcialmente esa decisión y la condenó por todos los cargos imputados.
Tras quedar en firme la decisión, fue capturada a finales de enero de 2025. Desde entonces, su defensa ha promovido distintas actuaciones judiciales para modificar las condiciones de cumplimiento de la pena, sin éxito hasta ahora. En ese marco se produjo su reclusión inicial en El Buen Pastor y su posterior traslado a la Escuela de Carabineros de Bogotá por motivos de seguridad, circunstancia que hoy vuelve a ser revisada tras la controversia por el ingreso de celulares y otros presuntos beneficios irregulares.


