Estados Unidos levantó parcialmente la suspensión de solicitudes migratorias para médicos extranjeros que tienen trámites pendientes de visa o residencia permanente. La medida permite que estos profesionales pidan la revisión de sus casos, aunque no garantiza la aprobación de sus documentos.
La decisión beneficia a médicos como Faysal Alghoula, especialista en neumología y cuidados intensivos de origen libio, quien trabaja en zonas rurales de Indiana, Illinois y Kentucky. Alghoula necesita renovar su residencia para continuar atendiendo a cerca de 1.000 pacientes, pero su proceso quedó detenido por las restricciones aplicadas a personas provenientes de países considerados de alto riesgo.
La excepción fue solicitada durante meses por organizaciones médicas y abogados de inmigración, quienes advirtieron que Estados Unidos enfrenta escasez de médicos, especialmente en comunidades rurales y desatendidas. Muchos de estos profesionales fueron formados en el extranjero y cumplen un papel importante en hospitales y clínicas locales.
Sin embargo, la suspensión continúa afectando a miles de inmigrantes de países como Irán, Afganistán, Venezuela y otros, incluidos investigadores, emprendedores y trabajadores especializados. Muchos no pueden trabajar legalmente, renovar licencias, obtener seguro médico ni salir del país, porque podrían no ser autorizados a regresar.
El gobierno estadounidense afirma que estas revisiones buscan fortalecer los controles migratorios y garantizar una evaluación adecuada de los solicitantes. Por su parte, abogados y afectados señalan que la falta de respuestas mantiene en incertidumbre a personas que viven legalmente en el país.
Aunque la nueva excepción representa un alivio para algunos médicos, todavía existe preocupación por los tiempos de respuesta del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos. En varios casos, los solicitantes aún no han recibido información clara sobre el estado de sus procesos.


