La definición de la fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia entró en la fase más visible de la campaña de la derecha tras la victoria de la senadora del Centro Democrático en la Gran Consulta por Colombia. La candidata presidencial confirmó que su equipo analiza cinco posibles nombres para acompañarla en la carrera hacia la Casa de Nariño y que la decisión busca reflejar la promesa de construir una alianza más amplia que su propio sector político.
Valencia, que obtuvo 3.236.286 votos, equivalentes al 55,2 % de los sufragios de la consulta, quedó al frente del bloque opositor y abrió de inmediato la discusión sobre quién deberá complementar su candidatura. En ese escenario, la dirigente explicó que no está buscando una figura idéntica a ella, sino un perfil que le permita tender puentes con sectores distintos y darle cuerpo político al mensaje de convergencia que intentó instalar durante la consulta.
La candidata explicó en entrevista con Mañanas Blu, que tiene sobre la mesa “unos cinco nombres de personas muy distintas a mí que representen segmentos diferentes”, porque, según dijo, la intención es “honrar esa visión de la Gran Consulta por Colombia: aprender a caminar juntos y convocar a los colombianos a soluciones concretas”. La frase dejó ver que la definición de la vicepresidencia no está planteada solo como una movida electoral, sino como una señal del tipo de coalición que Valencia quiere proyectar en adelante.
Aunque no reveló públicamente la lista completa de aspirantes, el nombre que más fuerza ha tomado es el de Juan Daniel Oviedo, exdirector del DANE y segundo en la consulta. Oviedo aparece como el perfil mejor posicionado dentro de la conversación, no solo por la votación que obtuvo, sino porque su perfil más cercano al centro podría ayudar a Paloma Valencia a ampliar el espectro de su candidatura,
Oviedo terminó la consulta con 1.255.510 votos, equivalentes al 21,43 %, una cifra que lo convirtió en una de las sorpresas de la jornada y en el segundo candidato más votado entre las tres consultas interpartidistas del 8 de marzo. Ese resultado lo dejó instalado como una opción natural para una fórmula de equilibrio: un economista con trayectoria técnica, reconocimiento nacional y una identidad política menos ideologizada que la de Valencia.
La propia candidata presidencial reconoció ese peso político. Sobre Oviedo dijo: “En Juan Daniel encuentro un hombre súper capaz, inteligente, carismático, un gran profesional y un gran ser humano. Es mi amigo y hemos compartido esta campaña desde el inicio. Claro que es una excelente opción para la vicepresidencia”. la Senadora afirmó que precisamente ella buscaba alguien con diferente forma de pensar a l asuya. Con esa declaración, Valencia no cerró la decisión, pero sí dejó claro que el exdirector del DANE ocupa un lugar preferente en sus cálculos.
Sin embargo, la senadora también marcó que la fórmula no se resolverá como una imposición unilateral. Según señaló, primero debe haber una conversación franca con Oviedo sobre su interés real en asumir ese papel y sobre las condiciones políticas de una eventual alianza. En esa línea sostuvo que las decisiones deben ser “cooperativas” y que el paso siguiente es hablar con él sobre “qué quiere” y cómo entiende el proceso.
Del lado de Oviedo, la posibilidad no ha sido descartada, pero tampoco asumida como un hecho. En entrevista con Caracol Radio, el exdirector del DANE dijo que la decisión está en manos de Paloma Valencia y de lo que se pueda conversar, y se mostró dispuesto a escuchar. Al mismo tiempo, dejó sobre la mesa diferencias de fondo, especialmente en lo relacionado con la paz y el acuerdo firmado con las extintas FARC.
Oviedo fue explícito al señalar que respaldar activamente a Valencia o aceptar una eventual vicepresidencia exigiría una conversación política de fondo. “Yo sí creo en la paz”, dijo, y añadió que la candidata debe “reconocer que el acuerdo se tiene que implementar”. Esa postura marca uno de los puntos sensibles de cualquier negociación, porque Valencia ha sostenido históricamente una posición crítica frente a la Jurisdicción Especial para la Paz y frente al acuerdo de 2016.
La propia Valencia reiteró que no está dispuesta a renunciar a esas convicciones. “Soy uribista y me voy a morir uribista”, afirmó, aunque enseguida precisó que eso no impide construir con personas que piensan distinto. Su planteamiento busca resolver una tensión central de su campaña: cómo conservar la identidad dura del uribismo sin cerrar la puerta a sectores moderados o de centro que serán decisivos en la presidencial.
En esa misma lógica, la candidata sostuvo que quiere “un vicepresidente que no sea como yo, alguien que sume, que sea diferente y que quiera este proyecto político”. Más que una frase de estilo, la definición funciona como una pista estratégica: Valencia parece buscar una fórmula que le ayude a corregir su principal desafío electoral, que no es ordenar a la derecha —donde ya parte con una posición fuerte— sino crecer hacia votantes independientes y moderados.
La discusión sobre la fórmula vicepresidencial se da, además, en un contexto de aceleración de las campañas. Abelardo de la Espriella ya oficializó al exministro José Manuel Restrepo, e Iván Cepeda presentó a Aída Quilcué como su compañera de fórmula. Frente a esos movimientos, la campaña de Valencia aparece en una etapa de definición, todavía abierta, pero cada vez más condicionada por los tiempos electorales y por la necesidad de enviar una señal de amplitud sin desdibujar su identidad.
El lunes, hubo una primera reunión de los nueve excandidatos de la Gran Consulta por Colombia en la casa de Paloma Valencia, encuentro al que también asistió Oviedo. Esa cita fue leída como el inicio de las conversaciones para ordenar el bloque que salió de la consulta y para explorar la construcción de la fórmula vicepresidencial. En el ambiente político, la foto de unidad es casi tan importante como el nombre final.
La apuesta de Valencia parece ser doble. Por un lado, preservar el núcleo duro del uribismo que la llevó a ganar con amplia ventaja la consulta; por otro, construir una fórmula que le permita decir que su proyecto no se reduce al Centro Democrático. De allí que insista en que no quiere ser “presidenta de un partido”, sino “presidenta de todos los colombianos”, una frase con la que busca ampliar el alcance simbólico de su candidatura en el arranque formal de la contienda.
Por ahora, la única certeza es que la vicepresidencia de Paloma Valencia sigue en deliberación y que Juan Daniel Oviedo aparece como la opción más visible, aunque no cerrada. La campaña entra así en una semana clave: si la fórmula termina siendo alguien como Oviedo, Valencia enviará un mensaje de apertura hacia el centro; si escoge otro perfil, la lectura será sobre qué tipo de oposición quiere encarnar frente al gobierno y frente a los demás competidores presidenciales.


