Quién es Barry Pollack, el abogado de Nicolás Maduro, y qué dijo el fiscal de Venezuela por  juicio en EE. UU

La defensa principal del presidente derrocado de Venezuela, Nicolás Maduro, quedó en manos de Barry J. Pollack, un abogado penalista estadounidense de alto perfil y amplia trayectoria en litigios federales complejos. Pollack asumió formalmente la representación de Maduro durante la primera audiencia celebrada esta semana ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, donde el exmandatario y su esposa se declararon inocentes de los cargos de narcotráfico, narcoterrorismo y delitos relacionados con armas.

La presencia de Pollack en la sala no pasó desapercibida. Su nombre está asociado a algunos de los casos más sensibles y mediáticos de las últimas décadas en Estados Unidos, entre ellos la defensa del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, en un proceso que combinó acusaciones por espionaje, debates sobre libertad de expresión y tensiones diplomáticas de alcance global.


Un abogado con experiencia en casos de seguridad nacional

Barry Pollack es socio del bufete Harris St. Laurent & Wechsler LLP, con sedes en Washington D. C. y Nueva York, firma reconocida por asumir defensas en procesos penales de alto impacto político, financiero y de seguridad nacional. Con más de 30 años de experiencia, Pollack ha litigado ante cortes federales en casos de corrupción, crimen organizado, delitos financieros y acusaciones relacionadas con terrorismo.

Es egresado de la Indiana University y del Georgetown University Law Center, donde también se ha desempeñado como profesor adjunto en práctica de juicios penales federales. En el ámbito gremial, fue presidente de la National Association of Criminal Defense Lawyers, una de las organizaciones más influyentes en la defensa penal en Estados Unidos.


El antecedente Assange y otros casos emblemáticos

Uno de los hitos más conocidos de su carrera fue su rol como abogado principal de Julian Assange. Pollack lideró las negociaciones con el Departamento de Justicia de Estados Unidos que derivaron en un acuerdo de culpabilidad, lo que permitió la liberación del fundador de WikiLeaks tras años de detención y litigios internacionales. Ese caso consolidó la imagen de Pollack como un negociador técnico, estratégico y capaz de operar bajo fuerte presión política y mediática.

Además, ha obtenido decisiones absolutorias en juicios con jurado federal, como en el caso de un exejecutivo de Enron acusado de fraude, y participó en la exoneración de Martin Tankleff, condenado erróneamente por el asesinato de sus padres cuando tenía 17 años. Estos antecedentes han sido citados por analistas legales como evidencia de su especialización en desmontar acusaciones complejas y de largo aliento.


Lo que dijo Pollack en la audiencia de Maduro

Durante la audiencia inicial en Nueva York, Pollack informó al tribunal que “por el momento no solicitará la libertad bajo fianza” para su defendido, pero centró su intervención en cuestionar la legalidad de la captura de Maduro en Caracas. Según el abogado, su cliente es “el jefe de un Estado soberano” y, en consecuencia, tendría derecho a privilegios e inmunidades derivados de su cargo.

El planteamiento anticipa una estrategia de defensa que buscará introducir el debate sobre la jurisdicción de la justicia estadounidense y la validez de una captura realizada mediante una operación militar en territorio extranjero, argumentos que previsiblemente serán desarrollados en futuras mociones ante la Corte.


La posición del fiscal general de Venezuela

Desde Caracas, el fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, reaccionó de manera inmediata al inicio del proceso judicial en Estados Unidos. Saab exigió públicamente la liberación de Nicolás Maduro y sostuvo que el exmandatario goza de “inmunidad diplomática” como jefe de Estado.

En un pronunciamiento dirigido al juez Alvin K. Hellerstein, quien preside el caso en Nueva York, Saab pidió que “respete la legalidad internacional y proceda a reconocer la falta de jurisdicción del tribunal para enjuiciar a un mandatario de una nación soberana”. También solicitó que cesen lo que calificó como “violaciones a los derechos humanos” contra Maduro, su esposa y el pueblo venezolano.


El debate jurídico sobre la inmunidad

Expertos en derecho penal internacional consultados por medios estadounidenses han recordado que la inmunidad de jefe de Estado suele depender del reconocimiento diplomático del país que ejerce la jurisdicción. En este sentido,  para la justicia estadounidense, el reconocimiento del Departamento de Estado resulta determinante al momento de evaluar este tipo de alegatos.

En audiencias previas, el propio Maduro afirmó ante el tribunal que “seguía siendo presidente” de Venezuela, mientras que su esposa, Cilia Flores, se autodenominó “la Primera Dama de Venezuela”, elementos que la defensa podría intentar usar para sustentar el argumento de inmunidad.


La defensa de Cilia Flores y el equipo jurídico

Cilia Flores cuenta con un abogado distinto al de Maduro. Su defensa está a cargo de Mark Donnelly, cofundador de la firma Parker Sanchez & Donnelly. Donnelly trabajó durante 12 años en el Departamento de Justicia de Estados Unidos y ocho años como fiscal en un condado de Houston, experiencia que le otorga conocimiento directo de la estructura y estrategias de la acusación federal.

De acuerdo con información pública de su firma, Donnelly participó en investigaciones de alto perfil, incluido el proceso político contra el fiscal general de Texas Ken Paxton en 2023. En el caso de Flores, su rol será clave, dado que fue incluida como acusada formal en el indictment, señalada de presunta colaboración en la red criminal que investiga la Fiscalía.


Contexto del proceso y lo que viene

Nicolás Maduro enfrenta cargos federales por conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, delitos relacionados con armas y presunto liderazgo del llamado Cártel de los Soles. Washington había ofrecido una recompensa de hasta 50 millones de dólares por información que condujera a su captura. Tras ser detenido el 3 de enero en una operación de fuerzas especiales, fue trasladado a Nueva York y recluido en el Metropolitan Detention Center, una de las prisiones federales de mayor seguridad.

Con la defensa ya definida y la declaración de inocencia registrada, el caso entra ahora en su fase preliminar. El juez Hellerstein deberá resolver sobre las condiciones de detención, fijar el calendario procesal y estudiar las primeras mociones que presenten Barry Pollack y Mark Donnelly. La conformación de un equipo jurídico de alto perfil anticipa un proceso largo, técnico y de alto impacto político y geopolítico, que ya es considerado uno de los juicios más relevantes de la historia reciente entre Estados Unidos y América Latina.