En una operación conjunta entre tropas de la Tercera División del Ejército Nacional y unidades de la Policía, fueron rescatados 57 militares que permanecían secuestrados en zona rural de El Tambo, Cauca, tras haber sido retenidos por una comunidad presionada por el grupo armado organizado residual Carlos Patiño, vinculado a alias ‘Mordisco’.
Durante el operativo, más de 20 personas fueron capturadas en flagrancia, señaladas como presuntas responsables de la retención ilegal de los uniformados, según confirmó el Ejército Nacional en un comunicado oficial.
“El orden constitucional, la gobernabilidad y la legitimidad deben ser protegidos para que se mantenga el Estado Social de Derecho y podamos llevar inversión social a la población del Cañón del Micay”, afirmó el ministro de Defensa, general (r) Pedro Sánchez, al cierre del operativo.
Una liberación bajo fuego
La operación de rescate, desarrollada en el Cañón del Micay, una zona estratégica históricamente afectada por la presencia de actores armados ilegales, no estuvo exenta de tensiones. Mientras la caravana militar trasladaba a los uniformados liberados, fue objeto de hostigamientos, como quedó registrado en varias grabaciones que comenzaron a circular rápidamente en redes sociales.
Las imágenes muestran la complejidad del terreno y la alta presión que enfrentan las tropas en este corredor geoestratégico del suroccidente colombiano, clave para el narcotráfico y donde el grupo armado Carlos Patiño mantiene una fuerte influencia sobre algunas comunidades locales.
Un secuestro bajo coacción
El secuestro de los militares ocurrió a inicios de semana, cuando tropas que realizaban operaciones de control territorial fueron retenidas por pobladores del sector. Sin embargo, de acuerdo con inteligencia militar, la comunidad actuó bajo amenazas directas del grupo armado residual, lo que convierte el caso en una expresión más del control social que ejercen estos actores ilegales sobre la población.
El Ejército aseguró que mantendrá su presencia en la región para restablecer el orden, garantizar la seguridad de la población civil y contrarrestar la expansión de los grupos armados ilegales que operan en el Micay.
Contexto del conflicto: el grupo Carlos Patiño
Este grupo armado residual, heredero de estructuras disidentes de las FARC, ha sido señalado por el Gobierno y organismos de derechos humanos de ejercer control armado, reclutar menores, y promover economías ilegales como el narcotráfico. Su influencia en el Cañón del Micay ha dificultado la acción institucional y la implementación de proyectos sociales en la región.
Con este rescate, las autoridades buscan no solo recuperar el control territorial sino también enviar un mensaje contundente frente a la amenaza de los grupos armados que instrumentalizan a comunidades para frenar la acción del Estado.


