División de Alianza Verde. Un Partido fragmentado frente al Gobierno

Después de dos años de intensas luchas internas y desacuerdos sobre la relación con el Gobierno del presidente Gustavo Petro, la crisis dentro de Alianza Verde ha llegado a su punto culminante. Un sector del partido ha decidido dar un paso decisivo y solicitar formalmente su escisión, con la intención de formar una nueva colectividad política independiente. La solicitud fue presentada ante la dirección nacional del partido, incluyendo a los copresidentes Antonio Navarro Wolff y Rodrigo Romero.

La división responde a una serie de diferencias fundamentales sobre la postura frente al gobierno de Petro, cuya gestión no ha sido bien recibida por este sector de la Alianza Verde. La senadora Angélica Lozano, una de las principales figuras detrás de la escisión, enfatizó en un comunicado que el grupo independiente se ha opuesto durante dos años al «mal gobierno» del presidente Petro y, de manera contundente, rechazan ser parte de su proyecto de reelección en 2026.

«Nos hemos negado, estos dos años, a ser parte de su mal gobierno. Mucho menos vamos a ser parte de su reelección«, dijo Lozano, poniendo en evidencia la distancia ideológica con la actual administración.

Esta división llega en un momento cuando varios miembros de Alianza Verde han decidido alinearse con el gobierno, aceptando cargos en el gabinete. En particular, los ministros Antonio Sanguino (Trabajo) y María Fernanda Rojas (Transporte), ambos pertenecientes a la colectividad verde.

Para los congresistas que apoyan la escisión, la situación es insostenible. El bloque de congresistas que lidera la senadora Lozano está conformado por figuras como Katherine Miranda, Cathy Juvinao, Carolina Giraldo, Cristian Avendaño y Alejandro García Ríos. Juntos, buscan ahora forjar un camino político distinto, sin comprometerse con lo que consideran una traición a los ideales fundacionales de su colectividad.

La carta formal dirigida a los copresidentes del partido y a la Dirección Nacional de Alianza Verde deja claro el deseo de iniciar el proceso de escisión, lo que implica dividir formalmente a la organización en dos bloques: uno alineado con el Gobierno y otro que busca mantener su independencia frente al oficialismo.

La fragmentación ya es un hecho, y las piezas del rompecabezas político empiezan a reconfigurarse para una nueva etapa en la política colombiana a 18 meses de las elecciones presidenciales.